«Carlos» denuncia «una burda manipulación» de su juicio

El venezolano Ilich Ramírez, alias «Carlos», afirmó que el juicio que comenzó ayer en París por un atentado que causó dos muertos y decenas de heridos en París en 1974, es «una burda manipulación que no se sustenta con pruebas».
Carlos será juzgado durante quince días por un tribunal de lo penal competente para juzgar «actos de terrorismo» por un caso que ha llevado 43 años de instrucción. Consideró, además, que detrás de las asociaciones de víctimas hay «organizaciones sionistas» que «se llenan los bolsillos» presentándose como acusación particular en busca de indemnizaciones.
Se presentó ante los jueces como un «revolucionario de profesión» e insistió en que «no hay pruebas materiales ni nada» que lo inculpen personalmente y en que «no hay ningún testigo» &hTab;que lo haya identificado como autor del lanzamiento de una granda el 15 de setiembre de 1974 en el Drugstore Pubglicis del bulevar Saint Germain.
Pero el acta de acusación recoge lo contrario y si el Tribunal la valida, podría suponerle la tercera condena perpetua en el Estado francés, donde se encuentra encarcelado desde que fue capturado en 1994 en una operación del espionaje galo en Sudán. Sentado tras un cristal blindado, acompañado de tres policías, Carlos dio algunos datos de su biografía y asumió que «nadie ha ejecutado a tantas personas como yo en la resistencia palestina. En todos los combates hay víctimas colaterales». Preguntado por las razones por las que escogió esta lucha y no una sudamericana, el acusado respondió: «No fui yo quien eligió. Fui elegido. Son circunstancias históricas». «Me gusta la gente. Soy una persona buena, no me gusta la violencia», aseguró el acusado, quien no descartó regresar un día a su país: «En mi familia, vivimos hasta los 90 años, aún tengo tiempo de regresar a Venezuela. La lucha continuará». La Justicia francesa rechazó la prescripción invocada por la defensa al considerar que este atentado, «conectado» con otros casos, se inscribía «en la perseverancia de un compromiso terrorista». Su abogada, Isabelle Coutant-Peyre, denunció en cambio un juicio «extravagante»: «¿Qué interés tiene celebrar este juicio tantos años después de los hechos?».

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