Nuevos delitos
Uno pensaba que el odio era un sentimiento y que, al margen de la consideración que nos merezca, era tan legítimo como el amor, pero los tiempos cambian y ahora resulta que lo que creía un sentimiento también es un delito. Oigo en los medios hablar del delito de odio para explicar una bronca, un insulto, cualquier cosa, y me echo a temblar. No porque odie, que si alguna vez odié años hace que no albergo semejante sentimiento, sino porque me preocupa que además del odio también se convierta en delito el asco. Y es que asco si que tengo y, lo que es peor, lo tengo por arrobas, a mansalva, en cantidades industriales. Son tantos mis ascos que enumerarlos me llevaría cien columnas y la certeza de no poder nombrarlos todos. Basta que entre en un bar y tengan puesta, es un ejemplo, Tele-5 para que de inmediato me invada una sensación de asco insoportable; solo con la portada de “El Diario Vasco” es suficiente para que la náusea me haga correr al baño, y con “El Correo Español” ni siquiera tengo tiempo de correr. Sufro arcadas en todos los tonos y tamaños, ascos S, M, XL, XXXL, ascos en do, en re, en mi-fa-sol, ascos en blanco y negro, en directo y diferido, en prosa y en verso, ascos nacionales e internacionales... ¿También será delito el asco?
(Euskal presoak Euskal Herrira)

«Gizarte aldaketa handi bat» eskatu du euskararen komunitateak

ASKE TOMA EL TESTIGO DEL HATORTXU EN ATARRABIA

Un ertzaina fue jefe de Seguridad de Osakidetza con documentación falsa

Un esquiador de Irun, entre los tres fallecidos por un alud en Panticosa
