No soy otra película de reivindicación racial
L a única razón que explica que el último trabajo de Raoul Peck no se llevara el Óscar al Mejor Documental es porque tuvo la mala suerte de compartir categoría con un monstruo titulado “O.J.: Made in America”, que se adjudicó, como no podía ser de otra manera, dicho galardón. En cualquier otro año, lo más seguro es que “I Am Not Your Negro” culminara su presentación en sociedad con el oro de la Academia.
Hubiera sido lo más plausible, incluso lo más sensato y, ya puestos, deseable, pues hay que reivindicar, por todos los medios posibles, el valor de este film. Al fin y al cabo, lo que hace Peck en él es poner en imágenes uno de los textos más ambiciosos del siglo pasado. A través de un montaje espectacular de material de archivo, el cerebro de James Baldwin nos habla con la voz de Samuel L. Jackson, para repasar la historia de los Estados Unidos a través de los ojos de su comunidad negra. El tema, infinitas veces tratado sobre todo a lo largo de los últimos años, adquiere un poso racional que huye del tono visceral en que habitualmente se envuelve. Algo solo al alcance de los genios... y ahora, del gran público, también. Tras la ira y los puños alzados, queda el poder de una reflexión fundamentada en su riqueza intelectual, y elevada ahora por su brillante conjugación cinematográfica.

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