Roma, ciudad de superhéroes
El protagonista de esta función es el típico criminal de poca monta. Un ladronzuelo que se ha juntado con quien no debía desde el momento en que adquirió uso de razón. Se trata de un tipo de apariencia dura pero de interior tierno. Un bruto con un corazón de oro... y poderes de superhéroe, adquiridos estos, cómo no, en un accidente. ¿Dónde? ¿En el laboratorio de un científico loco? ¿En las oficinas de una empresa tecnológica? No, en las orillas del río Tíber.
Una de las últimas sensaciones de la superhero movie, género históricamente dominado (sino directamente monopolizado) por los Estados Unidos, nos llega directamente desde Italia, país en el que “Le llamaban Jeeg Robot”, que así se titula el fenómeno, batió todos los records históricos nacionales de semanas consecutivas de proyección en salas comerciales. Una longevidad solo al alcance de los más grandes “súper-hombres”. El de esta historia se llama Gabriele Mainetti, director de unas de las cintas de género más sorprendentes de la temporada. Trabajando constantemente con figuras y mecanismos prefabricados, consigue facturar un producto de orgullosísima personalidad (e identidad). Rematadamente italiano. Y divertido. Y espectacular.

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