Betelu-Beluta-Albiasu-BeteluUn brindis al agua y a la lluvia

Interrumpimos este periplo de excursiones en los que montaña y naturaleza “sirven” menús alimenticios…, con esta excursión de lavado de boca, previo al siguiente bocado.

Varios son los modos en los que la naturaleza “geológica” muestra la presencia de fallas, (ruptura de continuidades geológicas), sobre un territorio: terremotos, volcanes, aguas termales y minerales.

Junto a “Betelu, Agua mineral, natural", tomamos la GR-20, dirección Iribas, en dirección ascendente. Estas marcas pasan por Errezil borda, y sobrepasada ésta, trazan un giro a la izda. que por momentos, se introduce en el encinar cantábrico, en cuyos bordes surgen gratas ventanas hacia las Malloas de Aralar, y donde la instantánea panorámica es tan bella, que más de uno se despista, olvidando tiempo y/o trazado.

Huyendo del vector director, unas marcas siniestras esperan a la izda, y tras breve sube y baja, alcanza una hilera de fresnos, tras la cual, aparece el bello pueblo de Errazkin. Pueblo de pastores y pelotaris, bajo la Malloa más oriental, muestra detrás el collado de Beluta. Hacia dicho pueblo nos acercaremos por la GR, alcanzando el discreto collado de Lulota. Hay nativos que aseguran que es el más bello de Euskal Herria, pero sin embargo para su contemplación, optan por rodearlo buscando distintas atalayas sureñas.

“Allá donde fueres, haz lo que vieres” es nuestra máxima, por lo que dejamos las marcas rojas y blancas que se dirigen al pueblo, y de frente siguiendo a un errazkindarra de pro, ascenderemos por la pista llegando a varios prados, que cuando están expuestos a ciclogénesis con vientos del SW, ponen a raya no solo al peinado herbazal.

Con leve giro a la izda, una pista de mayor firme nos espera, la cual nos conduce a las proximidades de la base de la hermosa pirámide rocosa, de Uarraingo Malkorra. Bajo ella, tres opciones se abren, eligiendo nosotros la más estrecha, la situada junto a la valla, pero que no la sobrepasa.

Introduciéndonos por el bosque, hermosos avellanos nos acompañan y espléndidas fuentes ofrecen el líquido elemento, el cual acaba de disolver ricos minerales, provenientes del interior del cabalgamiento geológico de las Malloas de Aralar.

La subida, cada vez más con mayor pendiente, ofrece instantes de vegetación clímax, con roquedos y hermosas hayas, que aguardan el paso de mendizales. Al rato, la subida pica en ascenso varias decenas de metros, primero bajo el bosque y luego en terreno más despejado, hasta que un cable que sobrepasamos llama nuestra atención. Se trata del método elegido para transportar la hierba de los altos de Aralar, hasta el mismo pueblo de Errazkin, el cual asoma ahora, pequeño pero muy bello, entre las ramas del bosque. A partir de aquí, la subida remonta inteligentemente la ladera, y al cabo de 15´ encuentra Belutako langa, el collado de Beluta, con momentos bellos.

Es aquí donde se inicia, la que denominamos la travesía de la divisoria de aguas cantábrico-mediterranea, junto al poste indicador y donde, inicialmente, tomaremos dirección Baraibar. Tampoco será ese nuestro destino, ya que tras pasar junto a Dendarieneko borda, nos saldremos de la pista por la izda, buscando esa frontera natural. Esto va a suponer realizar giros a izquierda y a derecha, avanzar entre repoblaciones, setos y prados, que atravesaremos trazando diagonales y atacando atakas.

Así llegamos al pequeño pueblo de Albiasu, que al resguardo del viento de poniente, aguarda prácticamente sobre la misma divisoria de aguas cantábrico-mediterránea, no sin antes haber sacado magníficas panorámicas, donde las copas de las coníferas, las cónicas cimas de Malloas y las cabezas de mendizales, resuelven la composición a la perfección.

Visitado el pueblo, en ída o vuelta o en desvío, con señalética previa y posterior al pueblo, espera el paso del montañero, advirtiendo que nuestro destino es Betelu y aparentemente…Errazkin. Se inicia pues la bajada con vegetación arbórea variada, que incluye pinos insignes, y rodales de robledales con muy bellos ejemplares.

Así alcanzamos un puente de madera un tanto rudimentario y antesala a un firme asfaltado. Este firme será nuestra pista, que debemos tomar y que desembocará en la carretera que proveniente de la NA-130, se dirige a Errazkin. Si bien las marcas de la GR-20, Vuelta a Aralar, nos indican en curva cerrada de la NA7514, que el recorrido montañero asciende, nos inclinamos por tomar por la carretera buscando la NA-130, para lo cual se pasa por un discreto desfiladero

Esta carretera, la vieja carretera a Iruñea, es hoy en día una ruta de muy poco tráfico, que es la delicia del cicloturista, y también del mendizale. Ofrece en ambos márgenes del río Araxes, postales muy bellas protagonizadas por la encina cantábrica, la cual cubriendo y protegiendo toda la montaña, se sitúa sobre suelos muy delgados, con poca capacidad de retener el agua, lo que añadido a la rápida infiltración del agua por la naturaleza litológica de las rocas calizas que tienen debajo, son las razones de su existencia.

Una “curiosidad” más espera al montañero. El paisaje de grietas, simas, dolinas y cuevas tan abundante en las montañas circundantes y por donde circula el agua subterránea, encuentra en el tramo final de este Ibiliz, materiales más resistentes por lo que el agua se ve obligada a aprovechar cualquier recodo y resquicio para hacerse ver en fuentes y manantiales. Cercanos a Betelu, destaca uno de ellos: Urbero, donde el agua procedente del interior de la montaña en ambiente más templado, brota a temperaturas superiores a lo que lo hace en el cauce principal del Araxes, hecho aprovechado por “ilustres” enfermos de tuberculosis, como el rey español Alfonso XII en 1884. Entramos así en Betelu, junto a “Euskal Herriko Ur Minerala”, y cerramos así este bucle.