Zvyagintsev carga contra la familia y el Estado rusos en materia de educación

El quinto largometraje del nuevo maestro del cine ruso Andrey Zvyagintsev es el gran favorito de entre los cinco títulos finalistas para hacerse con el Óscar de Mejor Película de Habla No Inglesa. Una categoría en la que también ha estado nominado en los Globos de Oro, los BAFTA, los BIFA, los Spirit o los Satellite Awards; y que ya ha ganado en los NBR o en los premios de la crítica de Los Ángeles. Reconocimientos a los que hay que sumar su triunfo en dos categorías de los premios del cine europeo y la obtención del Gran Premio del Jurado en el festival de Cannes.
“Sin amor” es una obra que se sitúa a medio camino entre la crítica frontal a Putin de “Leviatán” (2014) y la mirada sobre la crisis de la familia de clase media alta rusa en “Elena” (2011), con elementos de los conflictos territoriales de la extinta Unión Soviética que ya aparecían en su ópera prima “El regreso” (2003). Esta vez pone sobre la mesa el problema educativo repartiendo responsabilidades a partes iguales entre el decadente Estado y los padres irresponsables.
La película está protagonizada por Maryana Spivak y Aleksey Rozin como el matrimonio en trámites de divorcio, que descuida la atención a su hijo en común, verdadera víctima de un hogar convertido en campo de batalla. El chico de doce años muestra el aspecto de un niño llorón, que se siente abandonado y utilizado, hasta que decide desaparecer para llamar la atención.
El matrimonio roto deberá hacer un alto en sus peleas conyugales, mientras en la televisión se suceden imágenes de la invasión de Crimea y los disturbios en Ucrania, para iniciar la búsqueda del hijo desaparecido, en la que participan voluntarios que intentan paliar la ineficacia y desidia gubernamentales. La dirección interpretativa vuelve a ser el punto fuerte, junto con el poder visual de una narración en ambientes gélidos.

De la lucha anti-ETA a la UCO, un camino muy transitado

Grandes corporaciones han acogido a agentes de las «cloacas del Estado»

La marcha de Tubilla destapa la enorme marejada en las filas del PNV

Ordenaron parar citas con casos de Iztieta y hubo peticiones de silencio
