Mikel INSAUSTI
1945

La posguerra en un pequeño pueblo magiar

El sexto largometraje del cineasta húngaro Ferenc Török ha sido el que más premios internacionales ha cosechado dentro de su filmografía desde que fuera presentado en la Berlinale, debido a que ha sido comparado con la obra de un grande de su país como Béla Tarr, no solo por el uso de la fotografía en blanco y negro, sino por una temática comparable a la de “Satántangó” (1994), si bien guarda igualmente puntos de contacto con clásicos universales como “Conspiración de silencio” (1955), dirigida por John Sturges y protagonizada por Spencer Tracy. Estamos ante el tipo de relato que recoge la tensión que provoca en una pequeña localidad perdida la repentina llegada de algún elemento extraño, con la consiguiente intriga resuelta en la preceptiva hora y media.

“1945” transcurre durante las breves horas marcadas por la visita de un par de judíos ortodoxos (padre e hijo) a un pueblecito cercano a Budapest, en un caluroso día de agosto, lo que hace todavía aumentar más si cabe la sudoración de sus habitantes. Esa inesperada llegada que lo altera todo coincide con la boda del hijo del cacique local, que seguramente es al que pone más nervioso la presencia de los forasteros vestidos de negro, y los cuales cargan con unos bahúles que trasladan desde la estación de tren en una carreta.

El misterioso contenido del equipaje dispara los rumores, despertando las malas conciencias de los vecinos, temerosos de la venganza judía una vez terminada la guerra. Es mucho lo que más de uno y de una tienen que callar, porque en el lugar aprovecharon la deportación de la raza judía a los campos de exterminio para quedarse con sus tierras y propiedades. La existencia de supervivientes es la que provoca la culpabilidad general y no pocos recelos, mientras las mentiras ya no se aguantan y todo amenaza con venirse abajo.