Reconstrucción histórica muy parcial y descontextualizada

El caso del secuestro del avión 139 de Air France el 27 de junio de 1976 fue tratado abundantemente por el cine en su momento, por lo que después ya se olvidó. Baste recordar “Victoria en Entebbe” (1976) de Marvin J. Chomsky, “Brigada antisecuestro” (1977) de Irvin Kershner y “Operación Relámpago” (1977) de Menahem Golam. Era de esperar que cuarenta años después una nueva película vendría a corregir los defectos cometidos en el pasado por falta de perspectiva o distanciamiento histórico, pero por desgracia no ha sido así.
Sorprende que “7 días en Entebbe” fuera seleccionada para la Berlinale, por mucho que lo hiciera fuera de concurso. Debe ser porque José Padilha fue ganador en sus comienzos del Oso de Oro con “Tropa de élite” (2007), que causó una grata impresión por cuanto el cineasta todavía conservaba entonces la impronta del documental social brasileiro. Pero sus ansias por trasladarse a Hollywood pudieron más, donde sus trabajos en el remake de “Robocop” (2014) o en la serie televisiva “Narcos” (2015) han servido para sacar a la luz su verdadero talento conservador, puesto mucho más de manifiesto con su penúltima realización, ya que está rodando el thriller racial “Arc of Justice”, protagonizado por Russell Crowe y David Oyelowo.
En “7 días en Entebbe” no se esfuerza por encontrar un trasfondo político mínimamente equilibrado que sustente la acción espectacular, inclinando la balanza del lado israelí. No solo muestra la respuesta en los despachos al secuestro por parte de Isaac Rabin y Simón Peres, sino que además introduce a un soldado israelí y su relación con una bailarina, a fin de combinar las escenas violentas con coreografías de danza.

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