El martirio en Auschwitz de un misionero polaco
Fueron muchos los hombres y mujeres católicos canonizados por el Papa Wojtila, y Michael Kondrat se dedica a llevar sus vidas a la gran pantalla. Mientras prepara una nueva película sobre Santa María Faustina Kowalska, allana el terreno con “Dos coronas”, consagrada al santo Maximilian Kolbe e interpretado por Adam Woronowicz, otro habitual del cine católico polaco que ya hizo de sacerdote en “Popieluszko, la libertad está con nosotros” (2009). Nada de todo esto suena original, porque conviene recordar que el veterano Krzystof Zanussi cuenta en su filmografía con “Maximilian Kolbe” (1991).
Para diferenciarse del biopic canónico, Kondrat utiliza la fórmula de la docuficción, combinando la recreación dramática con entrevistas a expertos, monjes franciscanos y supervivientes de los campos de concentración. En este último grupo sobresale la presencia de Kamizierz Piechowski, que conoció personalmente a Kolbe y puede dar fe de su sacrificio en el campo de concentración de Auschwitz, al ofrecerse como mártir y dar su vida a cambio de otro prisionero que iba a ser ejecutado. Coronaba así su existencia de misionero que viajó hasta el Japón, fundando grandes monasterios y publicaciones para la difusión del evangelio.

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