14/06/2018

ALBERTO ITURRALDE
ENTRENADOR DE FÚTBOL

En su primera entrevista tras cerrar una etapa de doce años en la Real, en la que contribuyó al ascenso como ayudante de Martín Lasarte, trasmite la pena por todos los cambios tras comunicarle Olabe que no contaba con él y por la marcha de Loren. Reivindica su labor y el trabajo del club en sus nueve años.

«El ascenso del primer equipo es lo más grande que me ha tocado vivir»
Joseba ITURRIA
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Iturralde habla con GARA el día siguiente de firmar su desvinculación de la Real y al cumplirse justo ocho años del ascenso que vivió como ayudante de Martín Lasarte.

El martes firmó su desvinculación definitiva de la Real…

En una reunión Roberto Olabe me comunicó que no cuenta conmigo hace algunas semanas y que tengo que rescindir el contrato y firmamos el martes, pero la decisión desde hace semanas tuvo efecto inmediato.

Pone fin a doce años en el club…

Empecé como segundo entrenador del Sanse en la 2006-07 con José Ramón Eizmendi. Entré y bajó la Real. Fue complicado. La Real llevaba 40 años en Primera, era como una caída al abismo, tampoco volvimos tan pronto como quisimos con cambios de presidentes... Al año siguiente pasé al juvenil de División de Honor y luego Iñaki Badiola me dejó fuera del organigrama en verano y estuve un año para aclarar mi situación. Para cuando se hizo, la temporada estaba en marcha y realicé trabajos de secretaría técnica. Loren me comunica que contaba conmigo para la siguiente temporada y mi sorpresa fue ser el segundo entrenador del primer equipo.

¿El ascenso es lo más importante de su etapa en la Real?

A nivel personal como primer entrenador al campeonato con el juvenil le dimos mucho valor, pero por trascendencia el ascenso del primer equipo es lo más grande que me ha tocado vivir. Tuve la suerte de vivirlo desde dentro, sentir que he aportado algo y eso me lo llevo para mí. De ese día del ascenso destaco lo duro que fue el partido, con la explosión de alegría generalizada, con el estadio lleno… Y el día siguiente, con aquella vuelta a la ciudad con el autobús, la salida a la provincia… Fue una experiencia donde ves el sentimiento Real Sociedad que hay en Gipuzkoa. Es imborrable.

¿Cómo fueron los dos años de trabajo con Martín Lasarte?

Muy agradables. Desde el primer momento congeniamos muy bien. Fueron dos años apasionantes, el primero con el reto del ascenso que lo culminamos y el segundo de seguir en Primera, con una gran primera vuelta y luego tocó sacar muchísimos puntos para la permanencia. En la última jornada con 44 no estábamos libres y nos tocó sufrir, pero con el dulce sabor del deber cumplido. Pensaba que podíamos seguir, pero el club entendió lo contrario. Eso me supuso dejar de trabajar en el campo, porque Montanier venía con un ayudante, y los siguientes cinco años con él, Arrasate, Moyes y Eusebio realizaba informes del equipo rival. Los últimos dos años he estado en la secretaría técnica, me he ocupado de ver jugadores para reclutar o tener la información para eventuales incorporaciones.

¿Después de estar dentro, cómo valora todo lo que se dice en el exterior sin tener esa información?

Te das cuenta de que la gente habla en muchas ocasiones con poco conocimiento. El tema no es entender mucho de futbol o no, es tener los datos. En el tema de los fichajes la gente no es consciente de cómo está el mercado y la potencialidad de la Real, con un desequilibrio entre el nivel deportivo y el económico a la hora de fichar grandes jugadores. Los dos últimos años he estado viajando por diferentes ligas y en todos los campos hay muchísimos informadores y es un mundo muy complejo. Todos vemos a los mejores jugadores y hay que tener posibilidades para firmarlos, con diferentes variables que hacen que no todo sea tan sencillo.

Si hacemos el balance de estos nueve años, pasamos de Segunda, y en concurso de acreedores, a tener un club económicamente saneado y deportivamente consolidado en Primera, con una experiencia en Champions y dos en Europa League y la revalorización de los jugadores de Zubieta y de algunos fichajes. Si repasamos los jugadores de la cantera incorporados, su consolidación en la élite, con el patrimonio que aporta eso al club y la revalorización de algunos fichajes, compensa de sobra con algunos que no han salido bien.

¿Qué piensa cuando salen Loren y usted y es relegado Javi Pérez a pesar de esta trayectoria?

Veo que la memoria es muy corta, porque debemos valorar donde estábamos y donde estamos y que las posibilidades de mejorar no son tan amplias. Si la Real está peleando por entrar en Europa ya está en su sitio. A partir de ahí, mejorar cada puesto es muy, muy difícil. La competencia que tenemos es terrible, con clubes económicamente más poderosos. Debemos saber dónde estamos, quiénes somos, que a veces se nos olvida. No sé si son normales nuestras salidas, sobre todo en el caso de Loren, que ha liderado este tiempo. Me parece que el reconocimiento hacia su labor ha sido muy escaso. Como todos con alguna cosa mejorable, pero su balance es tremendamente positivo para la Real.

¿Qué opina de tantos cambios y de que parezca que nadie vale?

Me da pena, entiendo que cada director deportivo tenga su visión. Se ha dado una excesiva sensación de catástrofe y la situación no era tan negativa. La temporada del primer equipo no ha cumplido las expectativas, pero el club en su globalidad funciona de manera muy positiva y no nos deberíamos rasgar las vestiduras así.

¿Dónde se ve en el futuro?

Donde pueda, en principio me gustaría seguir vinculado al fútbol de manera profesional. Estoy buscando a ver si me sale alguna cosa interesante.