Ingo NIEBEL
GUERRA HUMANITARIA CONTRA VENEZUELA

La menor dependencia del crudo venezolano envalentona a EEUU

En la añorada época del presidente bolivariano Hugo Chávez, la dependencia de EEUU respecto al petróleo venezolano era su mejor arma para mantener a distancia a su principal enemigo. Ahora, la espada de Bolívar se ha desafilado. y Trump está tan envalentonado que amenaza abiertamente con una intervención militar

Alerta, alerta, que camina la espada de Bolívar por América Latina», es un conocido eslogan en el continente en homenaje a su libertador, de origen vasco. El desaparecido presidente venezolano Hugo Chávez solía honrar a destacados jefes de Estado con una copia del arma. Sin embargo, el más eficaz instrumento para proteger el espacio político a nivel nacional e internacional, era realmente el petróleo.

A principios del mileno la producción petrolera se movía entre dos y tres millones de barriles diarios. Su principal cliente eran los EEUU. La dependencia era tan grande que un cese de la importación por más de dos semanas podría haber llevado a la industria estadounidense a una situación muy difícil. En más de una ocasión Chávez advirtió a su principal enemigo, George W. Bush, de que le cerraría el grifo si interveniese en la República Bolivariana.

Que hoy por hoy una intervención militar de Washington en el estado caribeño parezca más probable que nunca se debe a muchos factores.

Uno de ellos se llama Donald Trump. El inquilino de la Casa Blanca lleva ya amenazando a Venezuela con una operación bélica desde 2016. Y ha dejado claro que si alguien quiere su apoyo para llegar al poder en un país petrolero, tendrá que darle el control del 50% del crudo nacional. Entonces habrá trato.

Más allá de la retórica de Trump, su política de «América first» le ha proporcionado con cierta ventaja sobre su homólogo venezolano, Nicolás Maduros. Debido al extenso uso del fracking en casa, las reservas estadounidenses de petróleo batieron un nuevo récord en 2017.

Respecto a la importación del crudo venezolano, los datos de la Administración de Información de Energía de EEUU confirma que su dependencia ha decrecido: Desde finales de 2003 hasta finales de 2018 las importaciones anuales bajaron de 60 a 20 millones de barriles. El servicio de información financiera Bloomberg calcula que la importación diaria bajará de los 1,4 millones de barriles en 2000/2004 a 506 000 barriles para el periodo de 2015-2019. Antes de imponer las recientes sanciones, con sus 584 000 barriles diarios, Venezuela era el tercer importador de crudo a EEUU por detrás de Arabia Saudita y Canadá.

Esta menor dependencia no está reñida con los planes de EEUU de controlar el petróleo venezolano con un gobierno a su medida. El asesor de Seguridad Nacional, John Bolton, ha sido muy explícito al respecto, subrayando que su interés en el país es el negocio. «Para EEUU sería una gran diferencia si lográramos que empresas petroleras americanas pudieran invertir en las capacidades petroleras de Venezuela y explotarlas».

Trump utiliza el crudo contra la Revolución bolivariana. La nacional Petrolera de Venezuela SA (PDVSA) puede seguir exportando a EEUU pero el dinero va a cuentas puestas a disposición del autoproclamado «presidente encargado», Juan Guaidó.

De esta forma, Washington quiere evitar que Caracas disponga de los petrodólares para sus programas sociales, alimentos y los medicamentos que ha de importar. Dado que las medidas afectan también al Banco de Venezuela se trata de un bloqueo económico comparable con el que sufren Cuba e Irán desde hace décadas.

Al mismo tiempo, la Casa Blanca considera que los efectos de esta guerra económica sobre su propia industria serán menores. Ya en 2017 las firmas petroleras de las costas del este y oeste dejaron de importar crudo venezolano. Sólo quedan las estadounidenses Valero y Chevron, sin olvidar a Citgo, la filial de PDVSA en EEUU. Si no quieren infringir la ley, tendrán que buscarse nuevos proveedores que pedirán un precio superior.

Por otro lado, el bloqueo implica que PDVSA no podrá importar los 200 000 barriles diarios de líquidos para refinar su crudo pesado. Otra desventaja, que no es nueva, es que el país no dispone de refinerías propias en su territorio.

Por ahora, PDVSA exige el pago por adelantado. Mientras tanto seguirá vendiendo su producto principal a través de terceros, que se aprovecharán de la situación de emergencia queriendo bajar el precio.

A medio plazo tiene que buscarse nuevos clientes. A primera vista aparecen Rusia y China pero ambos países han avalado sus inversiones, estipuladas en 16 y 60 mil millones de dólares, respectivamente, con el oro negro venezolano. Otro cliente podría ser la emergente India. Pero el problema de que Venezuela no dispone de una flota de petroleros ni de una armada potente para proteger las rutas marítimas contra la US Navy.

Ahora está por ver si Maduro gana o no el pulso con Guaidó, evitando que este último utilice la ayuda humanitaria como arma para intentar forzar su derrocamiento.