18/08/2019

Fede de los Ríos
Nabarricas y nabarricos tan antagonicos y antagonicas
Lo que para los jueces españoles resulta pertinente de investigación por posible delito, para la veterana institución internacional dedicada a la Educación es ejemplo a imitar

A mediados de junio pasado cinco redactoras del programa sobre igualdad y educación afectivo-sexual Skolae y cinco de las tutoras y tutores que lo desarrollaban, fueron citadas a declarar ante el TSJN. Pocas semanas después, el mismo programa, recibe el premio internacional Unesco de Educación de niñas y mujeres 2019. Lo que para los jueces españoles resulta pertinente de investigación por posible delito, para la veterana institución internacional dedicada a la Educación es ejemplo a imitar. Los impartidores de Justicia que percibían jolgorio en los ademanes de la muchacha que estaba siendo violada en grupo, ahora abrigan sospechas acerca del programa navarro de educación sexual para escolares. Curioso.

Los salvadores/condenadores, asotanados o no, de almas, callados cuando no partícipes de prácticas pederastas, clamando al cielo exigen de los togados la condena de un programa que cuestiona el adoctrinamiento en la sumisión, la desigualdad, el miedo, la hipocresía y el rechazo al placer. Los maestros del resentimiento y la doble moral temen quedarse sin parroquia a la que impartir el dogma.

«Si triunfa Skolae cae el mundo que conocemos» oímos en boca de los anunciadores del apocalipsis continuo y permanente. Poquito exagerado, pero por ahí va la cosa. El mundo que esta recua de despotenciados cree conocer es pura filfa, una ficción, un relato entreverado de Historia Sagrada, Vidas Ejemplares y factoría Disney que no resiste el mínimo análisis científico (con todas las comillas y prevenciones que le queramos poner a «ciencia»).

A la perspectiva analítica de género le llaman adoctrinamiento ideológico; a la hipótesis de un Dios varón, omnipotente, omnisciente y omnipresente lo llaman Orden Natural. Lo demás, para los amigos de la hoguera, anatema.

Hay que joderse que mal perder tienen los nacional-católicos navarros.