Un triunfo a lo Panenka que supone media salvación
El partido se rompió al inicio de la segunda parte con unas manos dentro del área de Víctor Sánchez, cuya pena máxima fue transformada por un Roberto Torres que aprovechó para celebrar su segunda paternidad.

OSASUNA 1
ESPANYOL 0
Media permanencia. Es lo que supone el triunfo que logró ayer Osasuna frente a un deshauciado Espanyol, que no mostró sobre el campo la necesidad que tiene. Sí lo hicieron los de Jagoba Arrasate, conscientes de que no podían dejar pasar la oportunidad de reconciliarse con un Sadar que llevaba demasiado tiempo sin vivir una victoria.
Después de dos derrotas consecutivas y el mal sabor de boca que dejó entre la parroquia rojilla el contundente tropiezo ante el Granada, la escuadra navarra necesitaba devolver a los suyos una alegría. Y, al mismo tiempo, recuperar la autoestima del vestuario y sumar tres nuevos puntos que acercan el objetivo de la salvación hasta casi rozarla.
Osasuna alcanza la cifra de 34 puntos, con lo que mantiene los nueve respecto del descenso y, con dos triples más, casi aseguraría la permanencia de manera matemática un año más en Primera División. El triunfo ante los periquitos alivia la irregular trayectoria reciente –cuatro derrotas en cinco jornadas– y supone un balón de oxígeno ante el exigente calendario que se le avecina, con salida a Donostia y visita del Atlético a Iruñea, antes de un nuevo parón liguero.
El cuadro navarro ya no está tan suelto como en la primera vuelta y el cansancio comienza a notarse en las piernas –la mayoría de los minutos se concentran en 15 futbolistas–, pero sería un improbable desastre que no sumase dos victorias en lo que resta de campeonato, teniendo en cuenta que todavía quedan de pasar por El Sadar varios rivales que se encuentran en los puestos de abajo.
Esa falta de frescura también se notó ante los periquitos e incluso se repitieron en la fase inicial del envite algunos errores que en anteriores enfrentamientos se habían pagado caros, pero el equipo logró mantener la portería a cero, después de haber encajado 16 goles en las últimas seis jornadas. Una buena premisa, la de acabar imbatido, para soñar con quedarse con los tres puntos.
Y es que únicamente los locales creyeron en sus posibilidades. Contagiados por el «comerse la hierba» del que había hablado Kike Barja entre semana, los rojillos saltaron a por todas, con el de Noain entre sus filas, exactamente nueve meses después de su última titularidad en el feudo iruindarra. Encerraron al Espanyol en su campo y gozaron de sus primeras oportunidades en sendos cabezazos forzados de Aridane y David García que no encontraron la portería rival.
Un Osasuna reconocible
Era justamente lo que les había pedido a los suyos un Arrasate que sorprendió con la alineación de inicio del extremo, en detrimento del trivote por el que había apostado en partidos anteriores, y el mantenimiento de Roncaglia en el lateral derecho. Este sí que era ese Osasuna reconocible ante su público, apretando al adversario y llegando a sus dominios, aunque errando en el último pase.
Ello impidió que el dominio fructificase en movimiento del marcador, pese a las intentonas desde fuera del área de Rubén García y Oier, lo mismo que los chuts de Embarba y Raúl de Tomás, este último con bastante mala baba por la extraña trayectoria que realizó la pelota, aunque sin sorprender a un Rubén Martínez que volvía a defender la meta rojilla y que sacó a dos manos con solvencia.
Con el paso por vestuarios y la salida de Calleri –giro estratégico de Abelardo–, los rojillos salieron igual de fuertes al inicio de la segunda mitad, pero con idéntica poca fortuna de cara al gol, como se pudo comprobar en el cabezazo picado de Darko del minuto 47 que sacó la buena estirada de un Diego López que luego sería protagonista desafortunado para los suyos.
Dos minutos más tarde llegó el lance que rompió el encuentro. Unas manos de Víctor Sánchez llevaron a la transformación a lo Panenka de una pena máxima transformada por Roberto Torres, quien celebró así su segunda paternidad. Osasuna no terminó de cerrar el duelo, pese a disponer de buenos lances, y gozó de diez minutos finales en superioridad y con Cabrera bajo palos por la segunda amarilla de Diego López al tocar el balón con la mano fuera del área, pero el 1-0 se mantuvo.
«Hacía mucho tiempo que no jugábamos un partido tan serio en El Sadar»
Contento por los tres puntos y por la imagen de los suyos, el técnico rojillo, Jagoba Arrasate, expresó lo «muchísimo» que supone la victoria, «que nos deja más cerca del objetivo y trae consigo prácticamente eliminar a un rival». Además, resaltó que «hacía mucho tiempo que no jugábamos un partido tan serio en El Sadar».
Eso sí, reconoció que el exiguo 1-0 «te genera incertidumbre y, aunque se han quedado con diez, se ha sufrido hasta el final, aunque así sabe mejor». Bastante más tranquilo aseguró que estuvo cuando se produjo el penalti. «Hay un altísimo porcentaje de acierto de Roberto, porque es muy fiable».
El preparador de Berriatua valoró muy positivamente que el equipo mantuviese la portería a cero. «Hemos insistido toda la semana en ello porque, por errores nuestros, nos estaban haciendo mucho daño en El Sadar. Hemos tenido imprecisiones al principio, pero luego estuvimos bien defensivamente», analizó.
«A mí me gusta que juguemos mejor, pero lo hemos hecho en el campo rival y generamos ocasiones, poniendo más de nuestra parte. Ahora mismo no disponemos de brillantez, pero picando piedra ha llegado la victoria, que era lo más importante», subrayó el míster vizcaino.
Arrasate matizó que los 34 puntos alcanzados «no son suficientes, pero lo tenemos cerca, nos dan aire y la autoestima para seguir trabajando. Estamos trazando un camino que, de momento, lo llevamos bien», resaltó el entrenador osasunista.
También destacó el papel de algunas novedades en el once, como Kike Barja, «cuya positividad necesitamos, así como su forma de encarar al rival o apretar tras pérdida, que le hace un futbolista diferente» o el gran trabajo de Enric Gallego, «al que le ha faltado el premio del gol a la labor que ha realizado, en esa opción de que ha dispuesto», explicó. N.M.

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