El movimiento perpetuo sobre ruedas

George Miller es el ejemplo de cineasta dedicado por entero a su obra central. “Mad Max” es una franquicia autoral que tiene absorbido al creador australiano hasta el punto de que dedicó 25 años a la preparación como proyecto de esta cuarta entrega, espacio de tiempo que solventó profesionalmente con otros trabajos dignos de su talento. Pero “Mad Max: Fury Road” (2015) es su gran hito, con el que ha conquistado por igual a crítica y público, amén de los jurados de los premios anuales, acumulando seis Óscar y cuatro BAFTA.
El británico Tom Hardy convence como sustituto de Mel Gibson, y estará presente de nuevo en la próxima secuela “Mad Max: The Wasteland”.
La que reina como heroína de la función es Charlize Theron, junto con el tiránico Hugh Keays-Byrne, recuperado de “Mad Max: Salvajes de la autopista” (1979). Seres apocalípticos sujetos a una constante trepidación, expresada a través del movimiento perpetuo de un travelling rodante por el desierto de Namibia.

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