Mikel CHAMIZO
DONOSTIA
Entrevue
GORKA HERMOSA
ACORDEONISTA Y COMPOSITOR

«Este disco es un sueño hecho realidad que resume mi trayectoria»

En el último Top 12 de acordeonistas mundiales que publica cada año la revista «Accordion Stars», Gorka Hermosa figuró en segundo puesto solo por detrás de Richard Galliano. Hermosa fue el primer acordeonista en actuar junto a una orquesta sinfónica en el Estado español, y aunque ha recorrido medio mundo como intérprete, últimamente está siendo reconocido por su faceta de compositor.

El nuevo disco del acordeonista Gorka Hermosa, “Gorka Hermosa & Blanchard Strings”, reúne nueve composiciones procedentes de toda su carrera en nuevos arreglos para acordeón y orquesta de cuerdas. Un proyecto que resume la trayectoria artística de Hermosa hasta el momento, y que se iba a presentar en la prestigiosa Filarmónica de Berlín en mayo. Pero la pandemia de Covid-19 lo ha hecho imposible y el músico de Urretxu ha decidido adelantar el lanzamiento del disco, que saltó a las plataformas digitales el viernes.

 

Su nuevo disco se iba a presentar en la Filarmónica de Berlín, uno de los templos europeos de la música clásica. ¿Cómo surgió esta oportunidad?

Fue casi sin querer, como pasan las mejores cosas en la vida. Hace tres años, una joven acordeonista de Irun, Maitane Arretxe, ganó un concurso y el premio era tocar junto a un grupo de solistas de la Euskadiko Orkestra. Me pidió una obra para acordeón y cuerda y le pasé la única que tenía en ese momento, “Gernika 26/4/1937”. Al conjunto, Kaabestri Ensemble, le gustó la obra y me preguntaron si tenía más, así que me puse a orquestar para ese formato unas cuantas obras escritas originalmente para acordeón solo. Las estrenamos en Gernika el día del aniversario del bombardeo y la propuesta obtuvo muy buena acogida. Subimos la grabación del concierto a YouTube y, en los últimos tres años, veinte orquestas de quince países se han interesado por tocarlas.

 

¿Las orquestas llegaron hasta su música a través de YouTube?

YouTube ha servido de plataforma, pero los principales promotores de mis obras han sido los acordeonistas. El acordeón es un instrumento que aún tiene pocas oportunidades de tocar como solista junto a una orquesta, y esto ocurre sobre todo en las finales de los concursos. Muchos acordeonistas que han llegado hasta ese punto en un concurso proponen tocar mis obras.

 

Volviendo a la presentación en Berlín...

Al ver que las obras estaban circulando muy bien entre otros acordeonistas, pensé que yo también quería dejar constancia de mi propia versión. Así que monté un grupo de cuerda en Cantabria, donde vivo actualmente, para poder trabajar con ellos de manera pausada y sistemática, no con los ritmos tan rápidos que suelen imponer las orquestas profesionales.

Hemos estado ensayando durante meses y, cuando por fin quedé satisfecho, fuimos a grabar el disco.

Poco después, recibí la invitación de un empresario musical de Berlín para presentarlo en la Philharmonie, donde cada año organiza una velada dedicada al acordeón. Mi música ya se había tocado en ese evento en años anteriores, y al conocer que había grabado un nuevo disco, quiso aprovechar la ocasión para presentarlo oficialmente durante ese concierto.

 

La presentación berlinesa se ha aplazado al 2021, pero usted ha decidido que no quiere esperar tanto.

Para mí este disco es un sueño hecho realidad porque resume gran parte de mi trayectoria vital como músico. Y cuando ya lo tenía en la punta de los dedos, surge la maldita pandemia y lo fastidia todo. Pero yo ya estaba con el subidón y no podía esperar un año entero, así que el disco se publicó este mismo viernes en las plataformas digitales y por la tarde hicimos una presentación en directo a través de Facebook. Fue algo sencillo e íntimo, pero pude quitarme esa espina que tenía clavada.

 

¿Qué recoge, en concreto, este nuevo disco?

Es una recopilación de ocho piezas compuestas de forma independiente pero que, tras orquestarlas, he agrupado en dos suites, a la manera de dos conciertos de cuatro movimientos cada uno. Se incluye también una novena obra, “Gernika”, que escribí con 17 años. El disco se abre con ella y luego, a lo largo de las suites, van apareciendo el resto de obras más significativas en mi carrera.

 

¿Son suyos todos los arreglos orquestales?

Sí, los he hecho todos yo mismo. En otras ocasiones he colaborado con Alberto González Urroz para realizar arreglos para orquesta sinfónica o banda, pero en este disco son todos míos.

 

Las facetas de intérprete y compositor no siempre se mezclan en un músico, pero usted parece haber encontrado un término medio entre ambas.

Es curioso cómo han ido evolucionando las cosas. Yo al principio quería ser profesor, el paso a ser intérprete vino dado un poco por obligación al ir ganando concursos de acordeón. A raíz de los concursos me fueron surgiendo conciertos y al final, para qué negarlo, subirme al escenario se convirtió en algo que me tiene enganchadísimo.

Lo de componer llegó un poco más tarde, con veintitantos años. Ya escribía obras propias antes que eso, pero nunca las presentaba ante el público, las hacía para mí mismo. Pero un día me surgió la posibilidad de estrenar una de mis obras en un concierto junto a la Orquesta de RTVE, y un acordeonista de Nueva Zelanda, que la vio, me pidió permiso para interpretarla. Y resulta que ese acordeonista, poco después, ganó cuatro de los concursos de acordeón más importantes del mundo. A partir de ese momento empezaron a pedirme nuevas obras y me di cuenta de que también podía ser compositor.

 

En los últimos años su faceta de intérprete se ha centrado principalmente en su propia música, ya no suele tocar música de otros autores.

Así es, porque considero que de esta forma mi arte es más personal. La música de los grandes clásicos será mejor que la mía, pero hay muchísimos acordeonistas que la tocan constantemente y es muy difícil ser alguien especial tocando el repertorio clásico. Sin embargo, cuando tocas tu propia música y te presentas en el escenario con la cara totalmente descubierta, el actuar se convierte en un acto de honestidad sin termino medio: al público le gustas o no le gustas.

A otros músicos les da mucho miedo abrirse de esa manera, pero a mí me da tranquilidad presentarme así ante el público. Además, fue justo en el momento en que empecé a hacerlo cuando mi carrera comenzó a despegar a nivel internacional.

 

Aunque procede del terreno clásico, parece que en sus creaciones ha encontrado un término medio entre la música clásica, el jazz y la música ibérica.

Sí, y la referencia aquí son Astor Piazzolla y Richard Galliano, que son mis dos ídolos desde que era muy joven.

Es verdad que yo me veo como un músico clásico, porque estudié y soy profesor en un conservatorio. Y durante mi etapa de estudiante interpreté mucha música vanguardista, casi como una forma de activismo, aunque luego dejé de hacerlo.

Piazzolla, en concreto, es el perfecto ejemplo de un autor que se sitúa entre varios mundos: la clásica, el jazz y el tango argentino. Mi propia música, al principio, recogió ese aire de tango por influencia directa de Piazzolla, pero últimamente lo he ido quitando para centrarme en lo que tengo más cerca.

A través en la música lo local puede convertirse en universal, y como yo nací en Euskal Herria, mis padres son del sur de España y he tocado mucho folk y jazz, terminé viéndome en medio de todas esas influencias y, al mismo tiempo, sin integrarme del todo en ninguna. Me pasa a menudo que, cuando tocamos en un festival de jazz, nos dicen que lo nuestro no es jazz, cuando lo hacemos en uno de folk que no es folk, en los de clásica que no es clásica... Pero, como bichos raros que somos, al final encajamos en festivales y programaciones de todo tipo.

 

¿Cómo recibe el público esta música que tiene como protagonista al acordeón, aún hoy un instrumento inusual sobre los escenarios?

Cuando empecé a dar conciertos con 18 años yo peleaba mucho por cambiar la imagen que se tenía del acordeón, hasta que me di cuenta de que la gente alberga unos prejuicios y contra eso es muy difícil luchar.

Si lo primero que se le viene a la cabeza a alguien al escuchar la palabra «acordeón» es María Jesús y su Acordeón, la culpa no es de María Jesús, es el resultado de que en el pasado no se haya hecho música para las masas que tenga al acordeón como protagonista y que sea buena. Hay mucha música mala para el violín, pero como también hay tanta música buena de referencia, el instrumento sigue manteniendo su estatus. Eso, con el acordeón, aún no ha pasado.

A nivel estatal, hay cuatro o cinco acordeonistas que hemos abierto camino, a veces sin querer. Yo fui el primero en grabar un disco de flamenco con acordeón, por ejemplo. También fui el primer acordeonista que tocó con una orquesta sinfónica en España, con la Orquesta de RTVE, pero hoy en día una alumna mía lo ha hecho ya en siete ocasiones. Y cuando ahora mandamos propuestas a ciclos o festivales, los programadores ya no las descartan automáticamente como ocurría antes.

Además, aunque pueda parecer contradictorio, con el acordeón resulta más fácil sorprender a la gente, porque cuando por fin ven a un buen acordeonista en directo sus prejuicios empiezan a romperse.

 

¿Cómo le ha afectado la pandemia de Covid-19?

Además de en la Filarmónica de Berlín, en mayo iba a tocar en Kiev, iba a presentar otro disco en la Sala Galileo de Madrid, tenía una actuación como solista con la Banda de Barakaldo... Se me han ido diez conciertos en un mes. Y para junio estaba preparando un homenaje a Iparragirre en Urretxu con una orquesta de cuerdas y coro, para el que llevaba ya varios meses trabajando en los arreglos.

En fin, que la pandemia me ha fastidiado el trabajo de los seis meses anteriores y probablemente también el de los seis meses siguientes. Y no es solo la perspectiva económica, también la emocional: el no poder subirme a un escenario, que para mí es como una droga, me genera ansiedad. Así que intento no pensar demasiado en ello y seguir trabajando en lo que puedo: componiendo cosas nuevas para cuando esto pase, adelantando gestiones para futuras giras por Canadá e Islandia, y disfrutando de pasar tiempo en casa con la familia.