El cine granguiñolesco de Aldrich

El maestro Robert Aldrich supo crear su propio género granguiñolesco con tres títulos antológicos y, antes de producir “¿Qué fue de tía Alice?” (1969), había dirigido personalmente “¿Qué fue de Baby Jane?” (1962), con Bette Davis y Joan Crawford, y “Canción de cuna para un cadáver” (1964), con Bette Davis y Olivia De Havilland. Para no repetirse prefirió ceder la realización de la tercera entrega al estupendo artesano Lee H. Katzin, que hizo muy buena televisión y poco después rodaría con Steve McQueen el mítico largometraje automovilístico “Las 24 horas de Le Mans” (1971).
El esquema de las dos actrices veteranas encerradas en un espacio teatralizado volvió a funcionar a las mil maravillas en “¿Qué fue de tía Alice?” (1969), gracias al enconado duelo interpretativo que mantienen Geraldine Page y Ruth Gordon, como la señora asesina y su ama de llaves dispuesta a descubrir la verdad. La localización hizo el resto, porque el entorno del desierto de Arizona era bastante sobrecogedor y se prestaba al humor macabro.

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