El amor en tiempos de yakuzas

Takashi Miike vuelve a demostrar con “First Love” que lo suyo no es pisar el freno y aminorar la marcha, sino incendiar la pantalla con su enésimo y sorprendente thriller.
Genuino relato pulp, en esta nueva andanada de balas y desconcierto, Miike plasma a su manera personal lo que es una historia de amor aderezada con katanas y balas y logra convencer al espectador que lo de menos es la crónica sentimental de los protagonistas, sino hacia dónde dirige una historia desenfrenada, lisérgica y salpicada de un humor negro que a veces desconcierta por su carencia de límites. En este descenso a los bajos fondos de Tokyo topamos con un boxeador al que le han diagnosticado un tumor cerebral y que tropezará accidentalmente con el que fuera su primer amor, quien está atravesando una dolorosa etapa vital en la que debe sobrevivir ejerciendo la prostitución y soportando su drogadicción. En este encuentro extremo, los dos protagonistas comparten una huida hacia adelante debido que ella ha sido relacionada con un truculento episodio de tráfico de drogas, lo que provocará que se conviertan en objetido de una cacería orquestada por un yakuza, una asesina a sueldo enviada por una tríada china y un policía corrupto.
Con estos mimbres, el prolífico director de películas como ”Audición” y “13 asesinos” nos recuerda su maestría a la hora de componer secuencias salvajes espoleadas por un estilo furioso, irreverente y heredero del slapstick más caricaturesco.
Lo absurdo y lo grotesco se fusionan en una composición surreal y desquiciada mientras se amontonan los cadáveres y al igual que en anteriores películas suyas, Miike se permite el lujo de esbozar una sonrisa descarada y guiñar el ojo al espectador en cuanto, de entre lo macabramente cómico, asoma un resquicio de tragedia que otorga mayor empaque a la historia.

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