Mikel INSAUSTI
CRÍTICA «Operación Camarón»

El autotune mató al grupo de verbenas

Es una pena que haya gente que se pierda una comedia tan divertida como “Operación Camarón” (2021) por una cuestión de prejuicios malentendidos, y no está de más recordarles que la comercialidad no tiene por qué estar reñida con la calidad. La única pega que se podría achacarle a la película es la de que no parte de un material original, al tratarse de un remake de la italiana “Song ‘e Napule” (2013), escrita por Giampaolo Morelli y dirigida por los hermanos Manetti. Pero la traducción que han hecho no puede ser mejor, pasando del ambiente de la camorra napolitana al del narcotráfico en la costa gaditana, y otro tanto con respecto a los estilos musicales, para desembocar finalmente en la cargante moda del “autotune” en clave de flamenco-trap, del reguetón y demás sonidos que las nuevas generaciones se toman en serio, pero que en realidad son de lo más risibles, tal como se desmuestra en esta ridiculizante sátira costumbrista. En la que hasta el vestuario poligonero de mercadillo, los tatuajes y cortes de pelo resacosos son un puro chiste.

Y el gran artífice que ha resuelto a placer un encargo tan entrampado de Telecinco Cinema ha sido Carlos Theron, quien atesora ya un más que consumado oficio, tal como apuntaba en su anterior “Lo dejo cuando quiera” (2019), y, sobre todo, en la insuperable serie televisiva “Reyes de la noche” (2021).

Clava el ritmo de thriller de acción embromado que demandan unas situaciones y unos personajes descacharrantes, con el reconocible guiño final a Sergio Leone en la escena del duelo al volante, con las miradas que se cruzan en una carretera solitaria y desierta. Otro aspecto a destacar es el de la dirección interpretativa, ya que la practica mayoría de las actrices y actores intentan ser graciosos, excepto Antonio Dechent, Miren Ibarguren y Adelfa Calvo, que saben convertir el efecto dramático violento en una carcajada llena de tensión.