Jornada dorada para Italia con Jacobs y Tamberi
Jornada triunfal para una Italia que vio cómo su velocista Marcell Jacobs relevaba a Usain Bolt en el trono de los 100 metros olímpicos y su saltador Gianmarco Tamberi ganaba, al unísono con el catarí Mutaz Essa Barshim, el salto de altura. Con ellos, el país transalpino ya suma cuatro oros y se encuentra en la novena posición del medallero.

Pocas tardes olímpicas tan exitosas vivirá Italia como la de ayer, con dos representantes en lo más alto del podio casi de manera consecutiva, además en sendas pruebas atléticas de amplia tradición y raigambre. Sin ir más lejos, una de ellas considerada como la reina del atletismo, por designar al ser humano más rápido del mundo, al menos durante unos Juegos.
Y, como añadido, en esta ocasión nombrar al sucesor del mito de la velocidad Usain Bolt. El honor recayó en alguien ciertamente inesperado, por mucho que la final de los 100 metros estuviese más abierta que nunca, después de que el gran favorito, el estadounidense Trayvon Bromell, mejor marca del año con 9.77, se quedase fuera de la final por una milésima.
Lamont Marcell Jacobs, nacido en El Paso, de madre italiana y padre estadounidense, no entraba en ninguna de las quinielas de favoritos. Hace dos años, en los Mundiales de Doha, ni siquiera pudo estar en la final. Sin embargo, su progresión en las series previas ya anunciaba que algo grande le estaba a punto de suceder. En su primera carrera firmó el récord de Italia –9.94– y en semifinales, la plusmarca europea –9.84–. Aún tendría combustible para rebajar esta última hasta los 9.80, tiempo con el que se impuso en la final.
Una carrera en la que el transalpino salió sin complejos y, pese a no manejarse por una de las calles centrales, fue poniendo tierra de por medio mediada la prueba respecto al estadounidense Fred Kerlei, plata con 9.84. El bronce se lo colgó Andre de Grasse –tercera medalla olímpica que logra–, después de que el canadiense firmase una meritoria remontada en el tramo final (9.89).
Abrazo de oro
En la meta le aguardaba a “Crazy” Jacobs –ese es su apodo– para fundirse en un caluroso abrazo su compatriota Gianmarco Tamberi que, poco antes, se había hecho con el oro en salto de altura, metal compartido con el catarí Mutaz Essa Barshim, después de superar ambos los 2,37 metros sin cometer ningún nulo en sus anteriores saltos, pero sí hacerlo los dos atletas en doble ocasión con 2,39. Ante semejante igualdad, decidieron firmar la pipa de la paz con un exhultante saludo, repartiéndose el ansiado primer puesto olímpico.
Una recompensa que hace no tanto tiempo hubiera sido casi impensable tanto para Barshim como para Tamberi, quienes han debido superar dos graves lesiones para regresar a la alta competición. El catarí se rompió los ligamentos del tobillo hace tres años cuando estuvo a punto de batir el récord mundial al rozar mínimamente el listón situado a 2,46. Al italiano le sucedió casi lo mismo –ligamento interno que une tobillo y tibia– lo que le impidió participar en los Juegos de Río.
La venezolana Yulimar Rojas conquista el oro y el récord mundial en triple salto con 15,67
A sus 25 años, Yulimar Rojas va camino de convertirse en una leyenda atlética, como la mejor triple saltadora de la historia. La venezolana suscribió ayer con letras de oro una hazaña para cuya materialización ha tenido que pasar más de un cuarto de siglo. No solo se colgó con amplio margen la presea de oro –algo de lo que nadie dudaba–, sino que batió el récord mundial logrado por Inessa Kravets en los Mundiales de Gotemburgo de 1995.
En su último intento, la doble campeona mundial y ahora olímpica se propulsó hasta lograr un histórico brinco de 15,67 metros, mejorando en nada menos que 17 centímetros la marca lograda por la ucraniana en los años noventa del siglo pasado. Ya en el momento de despegar sus zapatillas de la arena, la sudamericana fue consciente de la enorme proeza que había realizado para abrazarse con su compañera de entrenamientos, la gallega Ana Peleteiro, otra de las triunfadoras de la jornada, bronce con un salto de 14,87, récord estatal. Les acompañó en el podio la plata de la portuguesa Patricia Mamona, que llegó hasta los 14,91.
La prueba fue toda una confirmación del magnífico trabajo que lleva a cabo el que fuese oro olímpico en Sidney 2000, el cubano Iván Pedroso, ahora entrenador de Rojas y Peleteiro, en las pistas de atletismo Fuente de la Niña, en Guadalajara. «Me quedé bastante cerca, cada día pienso que lo tengo bien fiado, y que se hace más latente la marca de 16 metros. No me pongo techo y creo que puedo conseguir lo que mi mente y corazón quieren», aventuró Rojas.N.M.

«El algoritmo se ha erigido en una arma de guerra»

A Xabi Alonso y al Real Madrid se les rompió el amor de tanto usarlo

«El imperio norteamericano quiere llevarse el petróleo sin pagar»

Una iniciativa europea contra el pacto UE-Israel busca un millón de firmas
