Rusia se retira del norte mientras se intenta otra evacuación en Mariupol
Ucrania confirmó ayer que las fuerzas rusas se estaban «retirando rápidamente» de las regiones de Kiev y Chernigov, en el norte de su territorio, mientras en el sur la Cruz Roja preparaba otra evacuación de civiles de la sitiada ciudad de Mariupol. Un representante de la ONU viaja hoy a Moscú para intentar lograr un alto el fuego humanitario.

Después de cinco semanas de guerra, Rusia había anunciado en los últimos días que reduciría los ataques sobre Kiev y Chernigov, en el norte de Ucrania. Y ayer las autoridades ucranianas confirmaron que las tropas rusas se «retiran rápidamente» de ambas regiones mientras en el este y el sur estaban previstas nuevas evacuaciones de civiles tras otra noche de bombardeos en el centro y este del país.
«Con la rápida retirada de los rusos de Kiev y Chernigov (...), está bastante claro que Rusia ha escogido otra táctica prioritaria: retirarse hacia el este y el sur, mantener el control de vastos territorios ocupados y ganar un poderoso punto de apoyo allí», señaló el asesor presidencial, Mijailo Podoliak, insistiendo en la advertencia lanzada por el presidente, Volodymyr Zelensky sobre una reorganización de las fuerzas rusas.
El gobernador de la región de Chernigov, Viacheslav Chaus, señaló que la ciudad homónima, devastada por combates en las últimas semanas, no había sufrido nuevos ataques en la madrugada de ayer.
Pero el horror de la guerra persiste. Un periodista de AFP dijo haber visto ayer los cuerpos de al menos veinte personas vestidas con ropa de civil esparcidos en una calle de Bucha, ciudad al noroeste de Kiev cuya «liberación» proclamaron las autoridades ucranianas tras la retirada rusa de varias localidades cercanas a la capital al fracasar en un tentativa de rodear la ciudad. Uno de los cadáveres tenía las manos atadas a la espalda y otro, una gran herida en la cabeza.
Hace tres días, Human Rights Watch instaba a Kiev a investigar posibles crímenes de guerra cometidos contra prisioneros rusos, después de que el día 27 se difundieran unas imágenes que mostraban a soldados ucranianos lanzando desde una furgoneta a varios hombres con ropa militar y las manos atadas a la espalda y disparándoles a las piernas. El vídeo fue geolocalizado por AFP en Mala Rogan, en la región de Jarkov.
En la sitiada y estratégica ciudad portuaria de Mariupol, la situación humanitaria sigue siendo catastrófica. Se cree que unas 160.000 personas permanecen bloqueadas, sin alimentos, agua ni electricidad, y donde ya han muerto, según las autoridades locales, 5.000 residentes.
Para los rusos, su control aseguraría la continuidad territorial desde Crimea hasta las dos repúblicas del Donbass, Donetsk y Lugansk. Incapaces de lograrlo durante semanas, empezaron las evacuaciones a pequeña escala.
Cruz Roja se preparaba ayer para realizar un nuevo intento después de que el viernes suspendiera su misión al no tener garantías de seguridad. Según Zelensky, el viernes se pudo evacuar a más de 3.000 personas –771, según su vice primera ministra, Ityna Vereshchuk–.
El Gobierno anunció que siete corredores humanitarios permanecerían abiertos para evacuar a civiles de ciudades del Donbass donde hay combates. Desde Mariupol y Berdyansk a Zaporiyia, y desde Rubizhne, Nishnye, Severodonetsk, Popasna y Lysychansk a Bajmut, en Donetsk.
El secretario general adjunto de la ONU para Asuntos Humanitarios, Martin Griffiths, viajará hoy a Moscú para obtener un «alto el fuego humanitario». Según la ONU, más de 4,1 millones de personas han huido desde la invasión rusa y el número de civiles muertos asciende ya a 1.325, de ellos 120 menores.
Control de Chernobil
Por otro lado, Ucrania confirmó ayer que ha retomado el control sobre la central nuclear de Chernobil, que las tropas rusas abandonaron tras semanas de ocupación, y advirtió de que los soldados podrían haber estado expuestos a la radiación, tildando de «irresponsable» a Rusia. La central nuclear de Zaporiyia, la mayor de Europa, sigue en poder de las fuerzas rusas desde hace casi un mes.
Moscú acusó el viernes a Kiev de llevar a cabo un ataque con helicópteros contra las instalaciones de almacenamiento de combustible del gigante energético Rosneft en Belgorod, ciudad rusa a unos 40 kilómetros de la frontera. Kiev se negó a atribuirse el ataque que, según el Ministerio británico de Defensa, agravará los problemas rusos de abastecimiento.
Problemas que también tendrá Kiev tras los bombardeos rusos contra su mayor refinería de petróleo, en Kremenchuk (centro). Mientras se prepara para lanzar su ofensiva en el sur y el este, Moscú dijo haber destruido con «armas de alta precisión» los depósitos de gasolina y diésel de la refinería, que suministran combustible a las fuerzas ucranianas en el centro y este del país.
Los misiles rusos también impactaron en dos aeródromos militares en las regiones de Poltava y Dnipropetrovsk, según Moscú.
Y también continuaron los bombardeos sobre Jarkov.
Mientras, las autoridades ucranianas informaron de que cuatro personas resultaron heridas en una protesta en Energodar, ocupada ciudad del sur, que fue dispersada por las fuerzas rusas.
En Rusia, 200 personas fueron detenidas por protestar contra la guerra en Moscú, San Petersburgo, Vladivostok y Sochi, entre otra treintena de ciudades.
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