Raimundo FITERO
DE REOJO

Palabras encantadas

Para la judicatura española y los medios de comunicación de la amplia gama de la extrema derecha replicante, escribir en un auto, poner en un titular, decir sin comillas en una radio o significarse en una tele con el rictus de estreñimiento adecuado la palabra terrorista, es como justificar una carrera, llegar al máximo de goce vicario, recuperar el argumentario perdido en los resultados económicos, lo que puede anular el PIB, las cuentas de parados y hasta las trapisondas arbitrales siempre a favor de obra, generalmente de Florentino, claro está.

En el caso de Pompeyo, además, le pueden colocar otras palabras que ayudan a perpetuar el mensaje, y resulta que dicen los policías que tenía un santuario comunista. Nada menos. Y claro desde ahí el decir algo sobre ETA ya les viene de natural y les conduce a la imbecilidad comunitaria. Por cierto, dicen que está en prisión incondicional porque podía huir a Rusia. Un cúmulo de palabras encantadas.

Con lo del asesino de la catana en Algeciras, las conclusiones policiales son de chiste malo. Pero si le colocan la etiqueta de terrorista islámico, entonces ya recobramos el resuello para comprender que se puede seguir dando vergüenza eternamente. Las imágenes del tipo son contundentes, pero la prudencia debería imperar en este caso. No sea que acabemos todos como el pobre hombre ese que cada vez que habla sin tener el papel escrito la caga. Lo que soltó sobre la religión católica y las guerras es de inhabilitación como candidato a presidente del club de dominó de su pueblo. Y sigue de jefe de la banda del PP. De momento.