El rugby salta los muros de la cárcel
Las prisiones de Zaballa y Basauri acogen sendos proyectos para usar el balón oval como herramienta de integración.

Los Espartanos del penal argentino de San Martín fueron pioneros, y la iniciativa se ha expandido luego con éxito por otros lugares. El rugby es un deporte duro, físicamente intenso pero siempre bajo unas reglas, que reclama un compromiso y que exige respeto hacia uno mismo, los compañeros, los rivales y el árbitro. Un código bajo el que se ha acogido a unos 65 presos y presas de las cárceles de Zaballa y Basauri. En la prisión alavesa, se trata de una iniciativa que puso en marcha en 2016 el club gasteiztarra Gaztedi -también pionero en el rugby inclusivo para personas con daño cerebral- y que se retomó el año pasado tras un parón obligado por la pandemia. En la vizcaina, consiste en una nueva iniciativa de la mano de la asociación Bitartesport, en colaboración con Getxo Rugby Taldea. Xabier Armentia, coordinador de proyectos de Bitartesport, explica que «a través del deporte, el juego y el uso del balón, se trabajan los valores sociales y relacionales de una manera consciente, a la vez que se realiza una actividad física que reporta bienestar personal y hábito saludable, lo que ayuda a canalizar las pulsiones y el estrés».

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