El Parlamento avala entre duras críticas las negociaciones de Salud con los sindicatos
El Parlamento navarro adaptó ayer la Ley de Salud de 1992 para dar cabida a los acuerdos cerrados a varias bandas por el Departamento con el Sindicato Médico y otras centrales. El debate se caracterizó por las críticas a Carlos Artundo y la pérdida de confianza. La consejera Santos Indurain aseguró que fue «un buen día para la sanidad».

El Parlamento dio una amplia cobertura a la negociación del Departamento de Salud de Nafarroa tras varios meses de huelgas e importantes movilizaciones en Osasunbidea, que no han terminado. Aún queda una última convocatoria de huelga el día 4 de abril, a la que llaman los sindicatos minoritarios USAE, ELA y CCOO, que estuvieron protestando ayer en la puerta de la Cámara.
El apoyo de los socios habituales del Gobierno estaba cerrado, faltaba por concretar la posición de Navarra Suma, que se adhirió al acuerdo. El gran partido de la oposición siempre ha respaldado a pies juntillas las reivindicaciones del Sindicato Médico y la ley permitirá cumplir el acuerdo que esta central cerró con la Consejería.
El único voto discrepante fue la abstención de Izquierda-Ezkerra, cuya representante dijo haber barajado un voto negativo por el desprecio al que ha sometido Salud a la negociación en la Mesa Sectorial y General en los últimos meses.
El debate fue, en gran medida, un debate de cierre de ciclo. Cristina Ibarrola, de Navarra Suma, aprovechó su tiempo para hacer un discurso de enmienda a la totalidad de cuatro años de gestión. Repasando la subida de las listas de espera, diciendo que todo han sido «excusas» para no abordar los retos reales de la sanidad.
Inma Jurío, por el PSN, se refugió en que durante este mandato ha habido una pandemia que «ha saltado las costuras» del sistema sanitario.
En lo referente a la norma que llegaba a la Cámara, justificó el notable aumento del salario de los médicos (400 euros al mes) y de las guardias (10%) en aras a hacer más competitivo al herrialde en la puja por los nuevos médicos para cubrir así las vacantes. Según sus datos, tras el cambio Nafarroa pasa ser la segunda comunidad que más paga a los facultativos de Primaria y la cuarta a los de Especializada.
Txomin González, de EH Bildu, fue muy duro con ambas, pues, a su juicio, la gestión del PSN ha sido «manifiestamente mejorable», pero la que capitaneó Ibarrola dos legislaturas atrás fue mucho peor. González afeó a Ibarrola que se queje de un aumento de las listas de espera del 30%, cuando con ella al frente estas listas subieron «un 350%».
De Ibarrola aseguró que se presentó ayer como «una hormiguita» que trabaja por la Sanidad Pública, cuando se parece más a «una termita» que lo que quiere es devorarla.
Confianza perdida
El veterano sindicalista de LAB en Osasunbidea subrayó la notable «pérdida de confianza» en Carlos Artundo, el negociador del Ejecutivo, con los sindicatos. Una confianza que, adelantó, será difícil que esta persona pueda recuperar.
González defendió el diálogo con los sindicatos en sus foros reglados, la Mesa Sectorial y la Mesa General, como la herramienta de mejora del sistema. Y anunció que velará por los compromisos que se han suscrito con estos agentes.
Regresar a un cauce negociador ordenado fue el argumento principal empleado por Geroa Bai, que también se posicionó de forma crítica con la gestión del actual equipo al frente de Salud. La parlamentaria Ana Ansa defendió la exclusividad y emplazó al Gobierno a realizar una revisión de los casos denunciados de LAB de médicos que estarían saltándose la prohibición de trabajar en la empresa privada.
En cuanto a Podemos, el diputado Mikel Buil resumió el resultado final diciendo que, pese al apoyo cosechado a última hora, esta reforma de una ley que apenas se ha tocado desde 1992, deja una «sensación agridulce».
Los cambios implicarán un aumento anual del gasto sanitario de 20 millones de euros. La mayoría de este desembolso irá a parar a los salarios del personal médico.

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