Koldo LANDALUZE
DONOSTIA
MÚSICA

Acordes atemporales para una tragedia griega

Angela Schanelec nos ofrece una nueva visión actual de la tragedia clásica de “Edipo” de Sófocles, llevándola a través del prisma de una mujer alemana del siglo XXI. En su película, Grecia y Alemania se entrelazan en la figura de Jon, el moderno Edipo. Grecia se presenta como un paisaje agreste, emulando el mito griego; mientras que Alemania se manifiesta a través de la música barroca. La película está repleta de referencias lindantes a Robert Bresson y, por supuesto la tragedia griega. Sin embargo, estas referencias solo son pequeños apoyos que la directora utiliza para intentar comprender una obra que, en realidad, evoca múltiples cosas pero no se parece a nada ni a nadie.

El estilo distintivo del cine de Schanalec, caracterizado por largos planos donde los personajes se mueven al compás de un un ballet, se enriquece con el uso de elipsis temporales, donde los años pasan sin que los protagonistas envejezcan. En esta su última obra, Schanelec se aleja del naturalismo que ha caracterizado gran parte de su carrera, optando por una estética más elaborada y un ritmo que se mueve entre lo contemplativo y lo musical. El uso de piezas de Monteverdi, Bach o Pergolesi al final de la película marca un giro audaz hacia lo artístico y lo sensorial. La habilidad coreográfica de Schanelec, su maestría en la composición visual y sonora, así como su profunda erudición, son innegables. Sin embargo, la complejidad de su propuesta puede resultar inaccesible en momentos incluso para los cinéfilos más experimentados. “Music” se convierte así en todo un reto porque delega en el espectador que este haga uso de su imaginación para ir completando este extraño relato que pretende subvertir las convenciones del cine contemporáneo mediante el simbolismo y la experimentación.