La Real enarbola la bandera de la ilusión frente a un rival intratable
Real Sociedad y Barcelona se citan en La Romareda. Las catalanas buscan su décima Copa y el primer póker de su historia. Las donostiarras sueñan con reeditar la sorpresa de 2019 para añadir el segundo título a su palmarés.

«Como nos dijo Natalia, si miramos mucho al Barcelona, nos sentiremos pequeñas», recordaba Nerea Eizagirre en la entrevista publicada ayer en GARA e insistía en la sala de prensa en La Romareda, donde Real Sociedad y Barcelona pelearán hoy (19.00, ETB2) por el título de Copa. Y es que poco pueden decir las txuri-urdines frente a los argumentos del equipo catalán, que presume de contar con las mejores jugadoras del mundo, un palmarés espectacular, larga experiencia en finales y números incontestables en todas las parcelas. Pero poco no es nada. «Dudo que nos ganen en ilusión», subraya la capitana realista, que también reivindica que «este equipo sabe competir y lo ha demostrado más de una vez». Si el Barcelona quiere su póker de títulos, tendrá que trabajárselo.
Ese es el reto de la temporada para el equipo catalán, al que los títulos a secas ya se le empiezan a quedar cortos. La Champions League de 2020 y 2022, la Supercopa de 2021 y la Copa del año pasado han evitado hasta ahora el pleno de las culés, que en el último lustro se han embolsado 14 de los 18 títulos oficiales que han disputado, teniendo ahora por delante la final de esta tarde y la de Champions League del próximo sábado.
A todo eso tiene que hacer frente la Real, con un historial mucho más reducido aunque con la puntería de Guillermo Tell porque ha ganado su única final, la de Copa que le enfrentó en 2019 al Atlético de Madrid, que también partía como claro favorito. Buscará en un campo de grato recuerdo para la familia guipuzcoana porque en La Romareda fue donde la Real masculina conquistó su primera Copa hace 27 años y el Añorga la segunda en 1991.
Mejor acabar ahí con las referencias históricas. Porque hace más de tres lustros que Real y Barcelona coinciden en la élite, lo que se ha traducido en 38 enfrentamientos oficiales repartidos en Liga, Copa y Supercopa, y nunca han ganado las donostiarras, que apenas han podido rascar seis empates. El equipo culé es, además, su verdugo más cruel en este torneo. Cinco veces han cruzado su camino hasta ahora y siempre ha salido cara para el Barcelona. Y otro tanto puede decirse de las dos finales que han disputado, ambas en Supercopa. Se saldó con un golpe dolorosísimo la primera, en 2020, por el contundente marcador (1-10), y también con derrota pero con otro sabor de boca la revancha que se dieron los dos equipos el año pasado.
«SOÑAMOS Y CREEMOS»
Es un capítulo muy diferente el que quieren escribir ahora las txuri-urdines, que no solo se apoyan en la ilusión, sino también en el camino que les ha traído a esta final. Porque el arranque fue accesible, ante un Sporting que apenas ha ganado un partido en toda la temporada, pero después tocó eliminar al Levante, remontando un marcador adverso a domicilio, y al Atlético de Madrid, que defendía título. «Tampoco éramos favoritas contra esos dos rivales -recuerda Nerea Eizagirre-, pero estamos en la final por algo. Sabemos competir».
Es por eso por lo que aboga la capitana. Sin mirar al rival, insiste, sino «a nuestro plan, a las cosas que nosotras hacemos bien. Tenemos que centrarnos en lo nuestro y ser positivas». Aún así será complicado, pero «ellas también tienen días malos y sufren aunque haya pocos equipos que les hagan daño. Pero si estamos fuertes y aprovechamos nuestras oportunidades, podemos hacer cosas bonitas. Y tenemos esa ilusión y esa confianza, porque si no ni habríamos venido».
Insiste la futbolista en que «somos un equipo joven y si algo tenemos es la ilusión. En ese punto no nos pueden ganar». «Entrenamos para vivir momentos como estos -añade-. Soñamos con jugar finales, cómo lo celebrarías si ganas... Trabajamos y jugamos para eso, nos da una gran alegría jugar estos partidos y el equipo está ilusionado. Soñamos y creemos», afirma.
UN PARTIDO ESPECIAL
La Real, además, llega a la cita reanimada tras haber enterrado el domingo su mala racha liguera. «Sin duda fue importante ganar en Tenerife y quitarnos esa mochila de tensión, quizá de dudas -reconoce Natalia Arroyo-. Venir de una victoria, de una puerta a cero y con cierta sensación de consistencia, va a ser importante porque son muchas de las cosas que vamos a necesitar mañana. Aunque ya veníamos trabajando bien, esta ha sido una buena semana de trabajo y estamos con ganas».
Será la segunda final al frente de la Real para la entrenadora catalana, tras la de Supercopa del año pasado. Y también uno de sus últimos partidos en el banquillo txuri-urdin, aunque no cree que eso vaya a afectarle porque «son cosas totalmente independientes. Coincide que va a ser uno de los últimos y la última final de las dos que he tenido la suerte de jugar en este club y es una fiesta maravillosa para ojalá añadir el segundo título a la vitrina».
Discrepa Eizagirre, que sí la considera «especial por ser la última para Natalia. Desde que ha venido ha construido una identidad, un estilo de juego, ha sacado una muy buena versión de muchas jugadoras, ha aportado muchísimo al club y creo que todas tenemos que estar agradecidas con ella. Creo que tenemos que dar ese plus por ella, por toda la afición que viene a apoyarnos y por el escudo que llevamos».
TODAS DISPONIBLES
La mejor noticia en esta previa del encuentro pasa por el estado físico de la plantilla. «Todo el mundo está disponible y levantando la mano diciendo ‘elígeme, elíegeme’», sonríe Natalia Arroyo, que se ha llevado también a Elene Viles, Nora Sarriegi, Elene Guridi y Júlia Arrula.
Lo que no está claro es cómo las va a combinar en un once que se presenta con alternativas en dibujo y nombres. En principio, hay seis futbolistas (Lete, Emma, Bernabé, Vanegas, Andreia y Eizagirre) con el puesto asegurado. Los cinco restantes se los disputan Etxezarreta, Apari, Iris Arnáiz, Lorena, Franssi, Amaiur y Jensen, y dependerá del músculo que quiera meter en el centro del campo Arroyo, que previsiblemente dejará a alguna de sus delanteras habituales en el banquillo de inicio.
Jonathan Giráldez, por su parte, afronta el choque con la única baja de Mapi León, aunque la central ha viajado con el equipo. Con la Liga asegurada desde hace dos semanas y una plantilla larguísima en la que, además, no desmerecen las jugadoras del filial a las que recurre, el técnico ha podido repartir minutos en los partidos frente a Athletic y Eibar. La única duda pasa por saber si reservará alguna de sus futbolistas de máxima confianza pensando en la final de Champions League o si, con una semana por delante para prepararla y teniendo en cuenta que la voracidad de Giráldez, que además también apura ya sus últimos días en el banquillo culé, es pareja a la de su plantilla, tirará con todo.

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