Amaia U. LASAGABASTER
SEGUNDA

El Eibar se condena a depender de una carambola en la última jornada

Un gol de Campuzano a seis minutos del final da la victoria al Sporting. Los azulgranas se volcaron en la portería asturiana pero les faltó puntería. Con el Valladolid ya en Primera, el próximo domingo deben ganar y esperar que pierda el Leganés.

Arbilla protege el balón ante Gaspar.
Arbilla protege el balón ante Gaspar. (Juan Carlos TUERO | LOF)

Solo una carambola salvará al Eibar de volver a jugarse el ascenso en el play-off, de infausto recuerdo. Una victoria le habría permitido depender de sí mismo en la última jornada pero insistió en sus malas costumbres y pese a que no dejó de insistir en el área de Yáñez, cayó derrotando ante un Sporting que también necesitaba ganar para mantener sus opciones de play-off. Como el Valladolid sí hizo sus deberes -con un penalti en el descuento- y ya es de Primera, los armeros se la jugarán con el Leganés. Las cuentas son tan claras como complicadas. Si el Eibar quiere ascender el domingo, debe ganar en Ipurua al Oviedo, ahora en play-off pero sin el puesto asegurado, y esperar que el Leganés pierda en casa ante un Elche que no se juega nada y que no parece el rival más predispuesto a ayudar a los azulgranas.

El Eibar afrontará el choque sin Arbilla, que vio la quinta amarilla por protestar en el descuento y unirá su nombre a una lista de bajas que creció ayer. Junto a Bautista y Tejero se quedaron en casa Qasmi y Konrad, cuya velocidad echó de menos el equipo en la segunda parte. Hasta cinco jugadores del filial se llevó Joseba Etxeberria, incluyendo al guardameta Ibon Ispizua, lo que levantó alguna suspicacia porque en las últimas horas se había especulado con la posible lesión de Luca Zidane.

Lo cierto es que el francés no faltó a su cita con un once en el que partía, por primera vez esta temporada, Róber Correa. Los dos y sus compañeros entraron bien al patido aunque el Sporting respondió pronto. Se notaba que los dos equipos se jugaban la vida y hubo más ambición que miedo a perder. El Eibar lo hizo más bonito y fue superior durante más tramos pero no hubo manera de que el equipo más goleador de la categoría, que en toda la segunda vuelta solo se había quedado a cero en dos ocasiones, marcara. Stoichkov, Arbilla, Correa... probaron sin suerte mientras, al otro lado, el larguero evitaba el gol de Gaspar.

Se llegaba al descanso con el empate inicial y con el consuelo de saber que la tónica general de toda la temporada se mantenía: ninguno de los diez primeros clasificados iba ganando. Pero el Eibar sabe mejor que nadie el peligro de dejar su destino en manos de terceros, así que volvió de vestuarios más decidido aún a llevarse los puntos.

Llegaron sus mejores minutos pero el gol seguía resistiéndose y el tiempo jugaba en su contra porque el cansancio empezaba a acumularse y en el banquillo no abundaban los revulsivos. El fondo de armario local era mayor y se notó porque con las sustituciones el partido se fue equilibrando y el gol de la victoria esportinguista lo marcó precisamente uno de los futbolistas que había entrado en la segunda parte. Más de tres meses llevaba de baja Campuzano, que regresó con un gol fundamental. Llegaba en el 84, con un envío al área armera que peinó Otero para que el catalán, completamente solo, anotara el 1-0.

Se volcó a la desesperada el Eibar en los minutos que faltaban pero tampoco ahora llegó el gol y los armeros se resignan a depender de una carambola para evitar el play-off en el que han caído las dos últimas temporadas.