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DONOSTIA

Contraste de repertorios en la próxima temporada de Euskadiko Orkestra

El contraste entre obras de repertorio habitual de Schubert o Mahler con otras menos interpretadas de Scriabin o Schoenberg es uno de los ejes sobre los que pivotará la próxima temporada de Euskadiko Orkestra, que dedicará un espacio al compositor vasco Pascual Aldave en el centenario de su nacimiento.

Imagen del acto de presentación que tuvo lugar ayer.
Imagen del acto de presentación que tuvo lugar ayer. (Gotzon ARANBURU | FOKU)

La temporada de abono 2024-2025, que comenzará el próximo 27 de septiembre en Bilbo y concluirá el 5 de junio de 2025 en Donostia, fue presentada ayer en rueda de prensa por el director general de la orquesta, Oriol Roch; el director titular, Robert Treviño y el consejero de Cultura en funciones, Bingen Zupiria. En total serán cincuenta conciertos en once programas de abono repartidos en Gasteiz, Bilbo, Donostia e Iruñea. Entre las obras que la orquesta interpretará por primera vez figuran la “Sinfonía número 2” del ruso Aleksandr Scriabin y la “Sinfonía número 2” del de Karol Szymanowski.

Euskadiko Orkestra acometerá en su quinto programa el mes de enero “Peleas y Melisand”' de Schoenberg, una pieza que evoca a «Wagner, Mahler o Strauss, pero al que se añade miel para concluir en una música deliciosa», en palabras de Robert Treviño.

Otro “Pelas y Melisande” más intimista, el de Fauré, sonará el mes de noviembre bajo la batuta de la directora Kristina Poska. Adquirirán especial protagonismo la próxima temporada instrumentos poco frecuentes en el papel de solista como el clarinete, a quien la finlandesa Saariaho dedicó el concierto titulado “D’om le vrai sens” que lo tocará su paisano Kari Kriikku, o la percusión, con el estreno del Concierto para percusión del alemán Detlev Glanert con Christoph Sietzen como solista.

PASCUAL ALDAVE

Considerado uno de los sinfonistas más importantes de la música vasca del siglo XX, Pascual Aldave será recordado con la que fue su “obra catedral”, titulada “Akelarre”, un ballet sinfónico-burlesco que surgió en 1986 por encargo de la Diputación Foral de Gipuzkoa para conmemorar el centenario de Aita Donostia y Jesús Guridi y que contará en la parte vocal con el Orfeón Pamplonés. Aldave pasará el testigo a la compositora guipuzcoana Beatriz Arzamendi con “Sorginen soinua” y su mirada sobre el mito de las brujas.

Entre las batutas que dirigirán a la orquesta esta temporada figuran Stanislav Kochanovsky, Christoph-Mathias Mueller, Dinis Sousa, Lukasz Borowicz y Juanjo Mena y por primera vez la estonia Kristiina Poska, directora titular de la Orquesta Sinfónica de Flandes.

En el apartado de solistas, estarán los pianistas Denis Kozhukhin y Rafal Blechacz, los violinistas Baiba Skride y Pinchas Zukerman, además de los violonchelistas Amanda Forysth, en dúo con Pinchas Zukerman, y Daniel Müller. Treviño estará al frente de cuatro programas, el primero de los cuales será la Rapsodia número 2 de “Akelarre” de Pascual Aldave y la Sinfonía número 9 de Mahler, a la que seguirá en diciembre la Quinta de Bruckner y la “Peleas y Melisande” de Schoenberg para cerrar la temporada con la Séptima de Mahler, un concierto en el que alumnos de Musikene ocuparan algunos de los atriles dentro de la colaboración de la orquesta con el conservatorio superior de música.

GABRIEL ERKOREKA Y A RICHARD STRAUSS

La temporada contará además con las grabación discográficas dedicadas al compositor bilbaino Gabriel Erkoreka y a Richard Strauss, un autor del la orquesta vasca todavía no había grabado ninguna obra todavía. Treviño indicó que al cabo de los ocho años como director titular la orquesta es conocida «por un cierto tipo de sonido y una manera de interpretar la música», lo que quiere decir que «tiene un perfil, una marca».

El director mostró su satisfacción por los músicos de talla internacional que trabajan con la orquesta y señaló que seguirá por ese camino.

Treviño destacado la importancia de la grabación de “Macbeth, poema sinfónico” y “Sinfonía doméstica” de Richard Strauss e indicó que «ha llegado el momento de demostrar lo que sabe hacer la orquesta, no solo con Ravel, sino con otros autores» por lo que ha animado «a seguir avanzando». Remarcó también que el conjunto sinfónico quiere ser un “nodo” artístico de Euskal Herria, algo que se refleja en la cooperación con la EGO o Musikene, que son una especie de gasolina que insufla «sangre nueva».