XOLE ARAMENDI
DONOSTIA

El Museo San Telmo pone a Chillida en diálogo con las artes de su tiempo

Giacometti, List, Moore, Dubuffet, Miró, Heidegger, Murakami, Cartier-Bresson, Mendiburu… la lista es extensa. Todos estos artistas participan en el diálogo con Eduardo Chillida propuesto por el Museo San Telmo en la muestra que dedica al escultor donostiarra en su centenario. Junto a la escultura, disciplinas como la música, la fotografía, la pintura, la danza, el cine y la moda tienen presencia en la exposición abierta desde hoy y hasta el 29 de septiembre.

Imagen de varias de las obras expuestas en la muestra que acoge San Telmo.
Imagen de varias de las obras expuestas en la muestra que acoge San Telmo. (Jon URBE | FOKU)

La muestra “Una conversación: Chillida y la artes. 1950-1970” ha sido comisariada por María Bolaños. «Es habitual en los centenarios que las exposiciones se centren en la individualidad del artista. Nosotros lo hemos descentralizado para verlo desde la periferia, nos hemos querido alejar del ángulo monográfico. Hemos soltado el barco del escultor en el arte de su tiempo y hemos visto cómo navega en él. Existen paralelismos y contraste con el resto de artistas», señaló ayer.

La comisaria también se refirió a «la presencia femenina entre los artistas invitados, que permite ver el papel de mujeres artistas en esos años».

NARRATIVAS

La muestra incluye las narrativas artísticas de las dos décadas analizadas. Un momento histórico marcado por la II Guerra Mundial. «Tras su finalización, el mundo resurge de sus cenizas. Hay una necesidad de reconstruir. Tras años en los que la escultura había estado en segundo plano, hace valer sus méritos y se convierte en protagonista. Es capaz de conectar con las preocupaciones de su tiempo, mejor que lo hizo la pintura», remarcó.

Un joven Chillida se sumó a numerosos artistas de todo el mundo atraídos por esta disciplina. La época corresponde a sus inicios, fase en la que busca una voz artística propia.

El arte fue perseguido -muchos creadores murieron en campos de concentración- y censurado, por lo que en las décadas de los 50 y 60 los artistas trataron de recuperar una nueva humanidad. «Fue una renovación en la que participó Chillida. Fueron décadas ricas, secretamente activas, cargadas de aventuras experimentales», dijo Bolaños.

«De esta suma de aventuras se ocupa esta exposición; de sus reflexiones a varias voces, de sus relatos cruzados, de sus campos magnéticos. En suma, de lo que se trata aquí es de presentar a Chillida ‘en conversación’. Hablando con la gente de su tiempo en la lengua de su tiempo», agregó.

Bolaños explicó su deseo de reflejar una de las lecturas posibles, no la única. «No se trata de establecer ningún dogma, sino de abrir vías de comprensión», puntualizó.

MATERIA FRENTE A BELLEZA

Fue un momento de ruptura con lo anterior. Por una parte, los creadores de la época sintieron un determinante interés por la materialidad de la obra y defendieron la tosquedad en favor de la sinceridad de materiales como el hierro -utilizado para matar en la guerra-. La materia frente a la belleza.

Por otra parte, estaba en pleno auge la exploración del espacio -el mundo seguía las gestas de Yuri Gagarin-. En el terreno del arte, se tradujo en el deseo de sobrepasar los límites fijados por el objeto artístico. «Los pintores empezaron a trabajar en formatos enormes y la escultura dejó de ser una amasa maciza y ciega para convertirse en construcción abierta, con huecos y cortes, dividida en líneas y planos que flotaban en la nada o se precipitaban fuera de sí mismos». Por último, cabe destacar la fascinación que sentían los artistas por la cultura oriental. «Debo de tener algo chino metido en el cuerpo», dijo Chillida.

La de mediados del siglo XX fue la época en la que los artistas mostraron su predilección por el negro en contraposición a las alegrías cromáticas previas, y en la que cobraron protagonismo los pliegues.

A la muestra se han agregado de manera natural nombres del panorama artístico vasco como los de Basterretxea, Mendiburu, Oteiza, Jiménez, Sistiaga y también autores de EEUU y Latinoamérica, al margen de ciudades como la de París.