Izena ABIZENA
LEKUA
«KOKOMO CITY»

Las cosas claras y el agua, de Valencia

Liyah, una trabajadora sexual negra de Atlanta, cuenta a cámara como encontró una pistola en la chaqueta de un cliente; alarmada, la cogió y trató de disparar, solo para descubrir que estaba descargada. El testimonio es de por sí surrealista, pero viene acompañado por bufos de una trompetilla y neumáticos chirriantes, vertiginosos zooms e intercalado con una recreación del todo amanerada y culebronesca de los hechos. Respondemos al gravísimo encadenamiento de tropiezos inicial con la misma gracia con la que ella explica el incidente; nos reímos, porque la línea entre el nerviosismo y la euforia es muy fina.

Así habla el debut de D. Smith, traduciendo en un flujo de imágenes vivaz, encantador, la narrativa exaltada que las trabajadoras sexuales que se han construido de sí mismas. Se trata de un ejercicio de realismo artificioso, eso sí, conectado y de frente con las voces que participan. Hoy las entrevistas se encuadran ligeramente contrapicadas, en mano y con una cercanía visual algo excesiva para ser “correcta”, casi como invitándonos a una pijamada adrenalínica que no se vive a medias. Desde el montaje vibrante de “Paris Is Burning” (Jennie Livingston, 1990), sobre las Houses del Harlem de los 80, nadie osaba meter los dedos de manera tan radical en la toma eléctrica de la marginalidad. Lo que cuentan en un documental que, por intenso y por breve, se hace corto. Todas han construido su vida desde el rechazo, todas ellas viven en constante estado de hipervigilancia. Y sin embargo, también todas ellas tienen una clarividencia absoluta acerca de la vulnerabilidad de los hombres que las contratan, violentos y violentados por ser incapaces de reconciliarse con su orientación queer.