Israel está cometiendo crímenes de lesa humanidad por exterminio
Una comisión de investigación de la ONU constató de forma oficial en un informe que Israel está cometiendo crímenes contra la humanidad por «exterminio, asesinatos masivos, uso del hambre como arma de guerra, traslados forzosos de población, violencia sexual y tortura», entre otros casos, para los que ha dado «carta blanca» a su Ejército con el fin de causar «el máximo daño».

Israel está cometiendo «crímenes contra la humanidad por exterminio, asesinato, uso del hambre como arma de guerra, ataques deliberados contra civiles, traslados forzosos, violencia sexual, actos de tortura, tratos inhumanos y crueles y detención arbitraria» en la Franja de Gaza.
Una comisión de investigación de la ONU ha descrito así de forma oficial en un informe lo que cada día el mundo entero puede ver directamente y relatan sus víctimas. También ha acusado a las autoridades israelíes y a los grupos armados palestinos de «crímenes de guerra» cometidos desde el 7 de octubre.
A diferencia del genocidio, los crímenes contra la humanidad no necesariamente tienen que apuntar a un grupo de población en particular, sino que pueden atacar a cualquier población civil, pero deben cometerse como parte de ataques a gran escala, mientras los crímenes de guerra pueden ser actos aislados.
«Es imperativo que todos aquellos que cometieron crímenes rindan cuentas», señaló la presidenta de la comisión, Navi Pillay.
Además, denuncia que toda esta devastación es premeditada. La enorme pérdida de vidas civiles en Gaza (más de 47.000 hasta ahora) y la masiva destrucción de infraestructuras civiles forman parte de «una estrategia consistente en causar el máximo daño».
El informe destaca que el Gobierno de Benjamin Netanyahu «ha dado a sus fuerzas de seguridad carta blanca para atacar objetivos civiles de forma amplia e indiscriminada en Gaza». Ello parece responder a la aplicación de la llamada «doctrina Dahiya», que recibe su nombre de un barrio de Beirut (Líbano) controlado en su día por Hizbulah y arrasado en 2006 por la fuerza aérea israelí. Consiste en dar una respuesta desproporcionada, sin distinción entre civiles y militares, a ataques de grupos armados, reproducida ahora a gran escala en Gaza.
El informe denuncia un «asedio total» de Israel contra Gaza, basado en la deshumanización de los palestinos ya que el informe recuerda que el ministro de Defensa israelí, Yoav Gallant, lo definió como una «lucha contra animales y hay que actuar en consecuencia».
Igualmente, en Cisjordania, la comisión encontró que las fuerzas israelíes habían «cometido actos de violencia sexual, tortura, tratos inhumanos o crueles y atentados contra la dignidad personal, todos los cuales constituyen crímenes de guerra».
También afirma que el Ejecutivo israelí y las fuerzas desplegadas allí «permitieron, alentaron e incitaron una campaña de violencia de los colonos».
OBSTÁCULOS A LA INVESTIGACIÓN
El documento acusa, además, a las autoridades israelíes de obstaculizar sus investigaciones y de negarle el acceso a Israel y a los territorios ocupados. Ante la imposibilidad de este acceso, el informe se ha basado en entrevistas con las víctimas, realizadas de forma remota y en una misión a Turquía y Egipto, y en documentos que incluyen informes forenses e imágenes de satélite.
«Israel debe cesar inmediatamente sus operaciones militares y ataques en Gaza, incluido el asalto a Rafah», exigió Pillay, que también demandó el estricto respeto del derecho internacional. Ello incluye poner fin a la ocupación israelí de Palestina, así como a la discriminación, opresión y la denegación del derecho a la autodeterminación de su pueblo.
La comisión, creada tras los ataques de Israel en mayo de 2021, tiene el mandato de investigar las violaciones de derechos humanos cometidas desde entonces en Palestina y estudiar todas las causas profundas de las mismas. Presentará este último informe ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU el 19 de junio.
La embajada de Israel en Ginebra acusó inmediatamente a la comisión de «discriminación sistemática», y de dirigir todas sus acciones «al servicio de una agenda política dirigida contra Israel» con un informe «abominable e irreal».
Por otro lado, la comisión exige a los grupos armados palestinos que detengan inmediatamente el lanzamiento de cohetes y liberen a todos los israelíes cautivos. «La toma de rehenes constituye un crimen de guerra», señala. Respecto al 7 de octubre, acusa a los grupos armados palestinos de cometer diversos crímenes de guerra, incluidos «ataques a civiles, asesinatos y torturas».
También identificó «violencia sexual» dirigida a las mujeres israelíes, aunque no concluye que se cometieran violaciones, como Israel denunció. Hamas negó en su día estas acusaciones y señaló que se basaron en relatos de soldados, autoridades israelíes y testigos escogidos.
El informe enfatiza que las declaraciones de autoridades israelíes que alentaron estos crímenes reflejan la política «infligir destrucción generalizada y matar a un gran número de civiles», e igualmente pueden constituir crímenes internacionales graves, como la incitación al genocidio o la discriminación y la violencia.
El fiscal jefe del Tribunal Penal Internacional, Karim Khan, ya pidió hace un mes el arresto de los más altos líderes del Gobierno israelí y de Hamas por indicios de crímenes de guerra y contra la humanidad.
Nuevo repunte de la tensión con Hizbulah
Hizbulah atacó con más de 160 proyectiles diferentes puntos del norte de Israel en dos tandas de lanzamientos que llegaron a la ciudad de Tiberias, a 65 kilómetros de la frontera, y a otras localidades incluso más al sur. Esta oleada de ataques, una de los mayores en número y alcance desde territorio libanés desde octubre, llegó después de que Israel matara a Taleb Abdullah, un alto comandante de la milicia libanesa junto a otros tres combatientes durante un bombardeo. Es el cargo más alto de la milicia proiraní que Israel mata desde octubre.
«Aumentaremos la intensidad, la fuerza y la diversidad de nuestras operaciones. El enemigo será testigo de quiénes son los hermanos e hijos de Abu Taleb», señaló el jefe del Consejo Ejecutivo de Hizbulah, Sayyed Hashem Safeidine, en el funeral del comandante. GARA
Las maniobras de Blinken entorpecen la tregua
Hamas reiteró ayer su aceptación de la propuesta de tregua que anunció presidente estadounidense, Joe Biden, pero pidió concretar algunos puntos. «No es un rechazo, son dudas sobre los detalles para la implementación del acuerdo», matizó. El movimiento palestino insiste en la retirada total de las tropas israelíes de Gaza y en un cronograma para el alto el fuego que lo convierta en definitivo.
Pese a que desde que Biden presentó la oferta Hamas ha aceptado la propuesta, el secretario de Estado de EEUU, Antony Blinken, desacredita la respuesta palestina actuando prácticamente como portavoz israelí. Ayer aseguró que algunos cambios que propone Hamas «son viables», pero otros «van más allá de las posiciones que había adoptado al principio» de las negociaciones, y dudó de que actúe de buena fe, por lo que cree que la agresión contra Gaza continuará. «Hamas podría haber respondido con una sola palabra: sí. Ahora introduce nuevos cambios y prolonga la guerra en Gaza», dijo.
El dirigente de Hamas Osama Hamdan negó que el grupo haya presentado nuevas ideas para la propuesta. «Blinken confirma que él es parte del problema, no la solución», criticó. De hecho, es Israel el que aún no ha aceptado la propuesta de alto el fuego y ha reiterado que va a continuar las matanzas hasta conseguir sus «objetivos». Hamas está buscando garantías de que Israel cumplirá los compromisos recogidos en la propuesta de alto el fuego, que recibió el respaldo del Consejo de Seguridad de la ONU.
«Es un desastre enorme. Las cosas son muy complicadas, en parte porque EEUU está siendo muy engañoso, creo que deliberadamente engañoso», estimó el analista Mohamed Elmasry a Al-Jazeera. «Nada ha cambiado. Hamas quiere un fin permanente de las hostilidades e Israel quiere el derecho a continuar la guerra. Y hasta que esa ecuación cambie, no nos moveremos a ninguna parte», opinó.GARA

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