Carlos GIL ZAMORA
Analista cultural

Depende

En Cannes ganó un premio de interpretación Carla Sofía Gascón, actriz trans que se ha convertido en un referente importante. Ha estado en un campus de la Academia de cine hablando de su carrera y ha surgido uno de los asuntos que van ganando terreno en cuanto a la selección de actores o actrices para hacer diversos papeles.

Ella convenció al director de “Emilia Pérez” para que hiciera el doble papel de hombre y mujer de su personaje, asunto que es un reto interpretativo, pero que en estos momentos se inscribe en el dogma muy extendido de que lo correcto es que una actriz lesbiana interprete a una lesbiana, y así en todo lo que se les pueda ocurrir.

Hay circunstancias que son incuestionable: hacer un papel de alguien con síndrome Down, considero que es una parodia, una vejación, pero para dar vida a un personaje con algún rasgo autista, ¿por qué no se puede basar en el estudio y trabajo de asimilar las circunstancias que concurren? Carla Sofía defiende que sean trans quienes hagan esos personajes por abrir el abanico de posibilidades de trabajo, ya que siguen siendo las personas trans marginadas en muchas profesiones. Desde ese punto de vista podría apoyar sin prejuicios esa posición. En otros asuntos sobre otros personajes estigmatizados me queda la duda del valor de la interpretación por encima de la propia condición. Depende de tantas circunstancias y matices, que no hay que limitar las posibilidades.