EL PRIVILEGIO DE UNA CERVEZA ARTESANAL

Hay bebidas que vienen de tan atrás en el tiempo que incluso podríamos imaginar a uno de nuestros ancestros con una cervecita a la entrada de su cueva. Y es que en aquel tiempo aún no había cerveceras industriales. La primera “receta” tiene más de 5.000 años y es de las mujeres sumerias. Desde entonces, la cerveza fue evolucionando con la historia, se recluyó en los monasterios, luego se liberó y con la revolución industrial se extendió de forma sorprendente. A finales del pasado siglo empezó una corriente de retorno con las cervezas artesanales, que recuperaron características y matices que la globalización cervecera había abandonado. Se volvió al gusto por lo auténtico y diferenciado, producción reducida, elaboración más tradicional y buenos productos para lograr una gran variedad de cervezas de alto nivel. Las cerveceras artesanales, como la navarra Brew & Roll de Paternain, emplean maltas, lúpulos y levaduras de alta calidad y aguas de manantiales locales, lo que es muy relevante porque el 90% de la cerveza es agua. El de Brew & Roll proviene de acuíferos de Urbasa. Así, en Euskal Herria podemos disfrutar de una espectacular cerveza artesanal del estilo que más nos guste con ingredientes de confianza y agua de nuestros manantiales. Es el privilegio de las cervezas artesanales locales.

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