Asier AIESTARAN
2004

Piterman y el Chapo, dos capos en busca y captura

Dimitri Piterman, en el palco de Mendizorrotza, en abril de 2007.
Dimitri Piterman, en el palco de Mendizorrotza, en abril de 2007. (Raúl BOGAJO | FOKU)

Elegantemente vestido, con chaqueta clara y corbata oscura, Dimitri Piterman se presentaba en la sala de prensa de Mendizorrotza el 12 de julio de 2004 para confirmar que había comprado el 51% de las acciones del Deportivo Alavés.

Aunque sus fechorías anteriores en el Racing de Santander habían puesto ya las orejas tiesas a los seguidores albiazules, tal y como advertía el cronista Igor Uriarte en su artículo de GARA, pocos imaginaban en esos momentos hasta qué punto llegaría el despropósito a lo largo de su mandato en el club babazorro.

El empresario ucraniano desembarcaba en Gasteiz apelando a la unión. «Mi esposa y yo solo somos los presidentes del club, tenemos el 51% de las acciones, pero no somos los dueños porque el Alavés tiene muchos pequeños dueños», pontificaba un Piterman que, no obstante, aprovechaba el acto para anunciar sorpresivamente la renovación de Óscar Téllez y los fichajes de David Coromina, Santiago Carpintero y Rodolfo Bodipo, éste último para... ¡siete temporadas!

Además, aunque no los confirmó, empezaban ya a sonar nombres como José Nereo o Txutxi Cos, que junto a otros como Javier Tebas protagonizarían una de las épocas más convulsas de la entidad.

Llamó «payaso» a Celedón, «gafe» al alcalde Alfonso Alonso, «gentuza» a los pequeños accionistas de Sentimiento Albiazul y se enfrentó a varios jugadores, mientras trataba con desdén a los periodistas con frases como «hay algunos que corren contentísimos para calentar a la gente de alrededor cada vez que digo algo, pero, bueno, alguien tiene que ganar sus 600 euros al mes». No obstante, sus exabruptos son pequeñeces comparados con el perjuicio económico y reputacional que sufrió el club babazorro.

Durante los años en los que Piterman estuvo al frente de la entidad albiazul generó una deuda de 25 millones de euros, que le llevaron al borde de la liquidación económica y a entrar en concurso de acreedores. En 2012, fue condenado por un juzgado de lo Mercantil de Gasteiz a indemnizar al club con 6,8 millones de euros, una condena que fue anulada por el Tribunal Supremo, y recientemente fue declarado en rebeldía por no presentarse al juicio celebrado contra él en la Audiencia Provincial de Araba, emitiéndose una orden de busca y captura.

Tras ese último juicio, José Nereo, vicepresidente del club entre 2004 y 2007, fue condenado a cuatro años de prisión por apropiación indebida y delito societario. El Alavés mostró su satisfacción por la condena y aseguró que «seguirá trabajando» para que Piterman «sea juzgado y también responda por todo el daño causado al Deportivo Alavés durante sus años de gestión».

EL CHAPO VUELVE A FUGARSE

Piterman «desapareció» de Gasteiz en 2007 -quizás sobren las comillas-, aunque los procesos judiciales abiertos le persigan desde entonces.

Y hablando de fugas, qué decir del Chapo Guzmán, que el 12 de julio de 2015 volvía a escaparse de la prisión mexicana en la que se encontraba recluido desde febrero de 2012. El famoso narcotraficante mexicano se fugaba del Penal Federal Altiplano I «utilizando un túnel sofisticado de un kilómetro y medio de longitud, dotado de una motocicleta adaptada sobre rieles, sistemas de iluminación y de ventilación, que iba desde la ducha de su celda hasta una casa en construcción en un pueblo vecino».

En el artículo firmado por Mikel Zubimendi, se destacaba que «con su nueva fuga, el Chapo Guzmán agranda su leyenda y deja en muy mal lugar al sistema judicial mexicano y a un presidente, el priista Enrique Peña Nieto, que había hecho de su captura un asunto personal». Se añadía que Guzmán era «considerado como el capo del narcotráfico que mejor supo adaptarse a la globalización del negocio».

Lo llamativo es que la de 2015 era la segunda fuga protagonizada por Guzmán en México. Y es que en enero de 2001, 14 años antes, logró escaparse del penal de Puente Grande, en una época anterior a series como ‘‘Narcos’’ o ‘‘Fariña’’, en la que estos temas probablemente no suscitaban tanto interés.

El 8 de enero de 2016 Peña Nieto confirmó que Guzmán había sido nuevamente capturado. Esta vez fue extraditado en avión a Estados Unidos, siendo encarcelado en el Centro Correccional Metropolitano de Nueva York. Actualmente se encuentra en ADX Florence, cumpliendo una sentencia a cadena perpetua. Además, su hijo Ovidio, considerado como el nuevo líder del cártel de Sinaloa junto a sus hermanos Iván, Alfredo y Joaquín, también fue extraditado a Estados Unidos en setiembre del año pasado.

IRRUPCIÓN ENTRE MASCARILLAS

Las vidas de Piterman y del Chapo pueden parecer casi hollywoodienses, y lo mismo habríamos pensado si nos hubieran dicho que unas votaciones de la CAV se iban a celebrar en una pandemia creada por un virus desconocido. Con las mascarillas ocultando las caras, los habitantes de Araba, Bizkaia y Gipuzkoa elegían parlamentarios el 12 de julio de 2020. La abstención se disparaba hasta el 47,14% (39,98% cuatro años antes) y, aunque el PNV ganaba las elecciones (349.429 votos, 38,76%), la noticia de la noche fueron los resultados de EH Bildu, único partido que ganaba votos (más de 20.000), subiendo casi siete puntos en porcentaje.



[2014] Néstor Basterretxea, en el décimo aniversario de su muerte

Néstor Basterretxea, de cuyo nacimiento se cumplen en este 2024 cien años, falleció el 12 de julio de 2014, apenas dos meses después de haber cumplido 90. El artista de Bermeo, cuya obra está siendo objeto de varias exposiciones durante este año con motivo del centenario de su nacimiento, fue sin duda uno de los creadores vascos más importantes del siglo XX.

«Intenso, comprometido e innovador, Basterretxea, un grande del arte vasco», titulaba Mikel Zubimendi el obituario publicado en GARA. «Néstor Basterretxea, artista multifacético y autor de una obra extensa y exitosa que ha marcado el devenir de la cultura vasca, fallecía en la madrugada de ayer en el caserío de Idurmendieta, en Hondarribia, donde residía. Murió a sus 90 años de edad, 'cercana a la de las grandes tortugas y de algunos paquidermos que han perdido la brújula de sus caminos', con la salud deteriorada. Pero siguió creando con pasión hasta el final 'porque un artista no se jubila nunca'», rezaba la entradilla.

Artefaktua recupera en NAIZ la entrevista realizada por Fermin Munarriz en junio de 2010, donde repasa su intensa vida.