Tenía que pasar
La escalada en el desencuentro entre el gobierno venezolano y el gobierno o el Estado español o España en abstracto, debido a los desvaríos de la ministra derechista del gobierno «progresista», Margarita Robles a la que tanto le gustan los uniformes y los olores de la loción después del afeitado, la bufonada del parlamento español que tendrá continuidad en el Senado esta semana pidiendo la proclamación de una ganador electoral sin ver nadie las actas, los paseos por los jardines de La Moncloa del presidente Sánchez (sin corbata señala la oposición) con Edmundo González el susodicho autoproclamado ganador, nos van proporcionando materiales de seguimiento espasmódico de un guion inconcluso en el que nadie se atreve a encontrar menos de diez tramas cruzadas para llegar a un posible final, feliz o infeliz, dependiendo del destilado o alcaloide al que cada cuál sea más aficionado.
Por eso tenía que pasar lo que acaba de pasar, se anuncia que han detenido a dos españoles acusados de estar preparando un plan de desestabilización y asesinato de Maduro y sus adláteres, que implica a la CIA, y por ello detienen también a dos estadounidenses. Desmentidos, gestualizaciones, frases que ahondan en el abismo, amenazas, escalada verbal y algo más que debe poner a Josu Jon Imaz intranquilo, porque como no pueda comprar más petróleo para Repsol se va a enfadar. Pero claro el detalle más sorprendente es que esos españoles, resulta que son ciudadanos vascos y ahí entramos ya en otra dimensión, en otro estadio del relato que nos hace entrar en alerta silenciosa codificada. Un serial.

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