I. MATEO - A. KAMIO
DONOSTIA

«Cónclave», o cómo se ejerce el poder tras cerrar las puertas

Edwar Berger, director de la película “Cónclave”.
Edwar Berger, director de la película “Cónclave”. (Jon URBE | FOKU)

La competición por la Concha de Oro quedaba inaugurada ayer con la proyección de “Soy Nevenka”, de Icíar Bollaín, una cinta que tuvo una muy buena acogida entre el público donostiarra. Basada en la historia real de Nevenka Fernández (Mireia Oriol), esta concejala de Hacienda del PP en el Ayuntamiento de Ponferrada sufrió acoso sexual por parte del alcalde Ismael Álvarez (Urko Olazabal), acostumbrado a ejercer su voluntad tanto en lo político como en lo personal.

Bollaín, que ya colaboró con Olabazal y Koldo Zuazua como productor en “Maixabel”, se reencuentra en esta historia que narra el infierno vivido por esta mujer desde dentro. «Queríamos contar el acoso. Podíamos haberle dedicado más tiempo al proceso judicial, que fue fascinante, cómo el abogado Adolfo Barreda construyó su querella. Pero creo que nos hace falta entender el acoso, y queríamos contarlo en detalle, sufrirlo, y que el espectador esté con ella», señaló la directora. Olazabal, por su parte, mostró su deseo de que la película sirva como herramienta para los hombres: «Esta película es para las mujeres, sí, pero sobre todo es para los hombres, es un aprendizaje para nosotros. Los hombres tenemos que sacar conclusiones sobre nuestro comportamiento».

JUEGOS DE PODER

El cardenal Lawrence es el encargado de encontrar al sucesor del Papa fallecido. Para ello forman un cónclave. Ese es el escenario de la película “Cónclave” de Edwar Berger, basada en la novela homónima de Robert Harris. La película se adentra en el corazón de uno de los rituales más secretos y antiguos del mundo, la elección de un nuevo Papa e imagina lo que sucede detrás de las puertas cerradas del Vaticano. Aun así, el director concretó ayer en rueda de prensa que en la película no se trata la religión, sino que «va de juegos de poder a puerta cerrada».

Ralph Fiennes encarna al cardenal Lawrence que descubre que el exPapa tenía un secreto que debe ser descubierto. «Me atraen mucho las películas que se centran en un personaje y que el público viva en los zapatos de ese personaje, creo que Ralph ha conseguido eso», indicó Berger.

Aunque el título nos lleva al mundo de la Iglesia y de la religión, según el director, es una obra sobre el poder: «Porque cuando las puertas se cierran, el poder acaba ejerciéndose. Todo el mundo es susceptible de caer en esta telaraña del poder». Tras preguntarle a ver qué reacción espera del Vaticano, fue claro: «Yo si fuera el Vaticano no reaccionaría, estaría por encima de eso, es una película».