Las lluvias aceleran la vendimia por el riesgo de problemas sanitarios
Las intensas lluvias caídas la pasada semana, con la vendimia ya iniciada en muchos puntos de Euskal Herria y La Rioja, han obligado a muchos viticultores a acelerar la recogida de la uva por temor a problemas sanitarios derivados de las mismas y a la previsión de que se registren nuevas precipitaciones.

La vendimia se está acelerando por las constantes lluvias de estos últimos días y el riesgo derivado de que esas precipitaciones lleguen a desencadenar problemas sanitarios. Así lo han detallado a Efe las organizaciones profesionales agrarias Arag-Asaja, UAGR y UPA, así como cooperativas y viticultores a título particular, cuando nos encontramos en un momento clave para la recogida de la uva en Araba, Nafarroa y La Rioja.
La vendimia en esta semana ha registrado el acelerador más importante, al superarse los 100.000 kilos en bodega en el ámbito de la Denominación de Origen Rioja, según han confirmado desde las organizaciones agrarias consultadas.
Las intensas lluvias de la última semana han complicado la recogida, dado el riesgo de infección de botrytis que podría afectar a los racimos, indica la UAGR.
A este respecto, existe mucha preocupación en las zonas que faltan todavía por vendimiar, sobre todo, en aquellas problemáticas, donde ha habido en los últimos días una abundante precipitación, ya que están empezando a aparecer focos de botrytis, según detallan.
A ello se suma la previsión de nuevas precipitaciones y calor posteriormente, lo que podría comprometer el estado sanitario de las uvas, han alertado desde las organizaciones agrarias.
«Afortunadamente -explican en Arag-Asaja- las temperaturas diurnas y nocturnas están siendo frescas y eso, junto con el cierzo, reduce las posibilidades de que se desarrolle el hongo».
Ante las complicaciones que puede generar la humedad en el grano y la botrytis, consideran muy urgente que las bodegas compradoras de uva abran para coger el fruto en el mejor estado sanitario posible.
Por ello, «es importante para que el trabajo de todo un año en la viña no se desperdicie en el tramo final de la campaña», subrayan en la UAGR.
ABRIR PUERTAS
En la misma línea, el secretario de Organización de UPA, Néstor Alcolea, afirma que «hay bodegas que están retrasando la entrada de la uva a los proveedores y no entendemos cómo una bodega puede tener a los viticultores todavía con las puertas cerradas».
«Urge coger esa uva, cogerla en el mejor estado sanitario posible para evitar males mayores», recalca Alcolea, quien reflexiona que «es más difícil hacer luego un buen vino con unas uvas que no entran en condiciones sanitarias óptimas y en las mejores posibles».
Pegatina para el vino alavés
Las 70 bodegas de la Asociación de Bodegas Rioja Alavesa, ABRA, pondrán una pegatina en sus botellas con la letra “A”, en mayúsculas, para diferenciarlas y que se sepa que es vino alavés.
ABRA presentó ayer en una rueda de prensa en Gasteiz este nuevo distintivo, que irá acompañado de una campaña de promoción en las capitales de Araba, Bizkaia y Gipuzkoa para reforzar el posicionamiento de sus vinos.
Desde la asociación señalaron que este nuevo emblema «representa no solo el origen geográfico, sino también valores intrínsecos al producto, como la tradición, el esfuerzo y la calidad del vino alavés. La ‘A’ también hace referencia a términos como Ardoa, Añada, Aroma, Acidez y Afrutado, todas ellas características que destacan la singularidad de los vinos de la región».
Añadieron que «no es solo un símbolo visual, sino un estandarte que refleja el compromiso de los viticultores alaveses con su tierra, su tradición y la excelencia en la producción. Así, cada botella con este distintivo será sinónimo de 100% vino, 100% alavés».
Las bodegas de ABRA apuestan así por un distintivo pero dentro de la Denominación de Origen Rioja. Según comentó su presidenta, Itxaso Kompañón, no esperan problemas con la DOC, ya que se trata de una iniciativa similar a la que han realizado ya otras asociaciones.
En Rioja Alavesa hay 233 bodegas que embotellan vino dentro de la DOC Rioja, y ABRA representa a más de 70, en su gran mayoría familiares.
Cada una decidirá en qué vinos pone la etiqueta con la “A”, no tiene por qué ser en todos, ya que en principio la campaña se dirige al mercado de la CAV.
Este año la pegatina irá en la botella, y para campañas posteriores irá integrada en la etiqueta de la marca.
El motivo de la campaña es buscar la diferencia para afrontar la crisis por la pérdida de ventas: solo en la comarca alavesa han cerrado en los últimos años 96 bodegas y el precio de la uva ha caído de 1,19 euros en 2017 a la mitad. «En un momento en el que los ánimos están decaídos, queremos unir la comarca y generar ilusión», comentó Kompañón. GARA

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