Mensajes encriptados
Que el fin de año sea una acumulación de mensajes de autoridades electas y con alta responsabilidad territorial nos encauza el volumen de buenismo e ingenuidad hasta grados que se pueden confundir con un ataque de hiel. Todos los mensajes son el mismo mensaje. Y el mensaje es simple: el año que viene hablaremos del gobierno porque en este hablamos del tiempo. Es un recurso. Una manera de mostrar que siempre tenemos al mismo emisor con el mismo mensaje, aunque cambie de forma, tono o tinte. Así pasan los años.
Por lo tanto, si uno, por voluntad propia, no ha visto las campanadas, ni los programas anteriores y posteriores, ni siquiera ha perdido un segundo para escuchar en directo a ninguno de los bultos parlantes que emiten el mensaje repetido, ¿de qué puede hablar un primero de año? Exacto, de lo que dicen los demás de los vestidos, frases y detalles de las retransmisiones de las campanadas desde la puerta del sol, que se convierten en un tratado de sectarismo y polarización. O sea, no merece la pena, ni poniéndose en la lado oscuro de la comparación de audiencias.
Así que vamos a las especulaciones más sugerentes para entretenimiento. La duda razonable es si Carlos Mazón es un político amortizado o en alza dentro de la banda de Ayuso y Aznar. La duda la provoca un murmullo creciente que podría ayudar a entender las seis versiones dadas por Mazón sobre su famosa comida en el Ventorro y con quién estaba reunido. Se escucha cada vez con mayor énfasis que probablemente estaba con Feijóo y por eso el encubrimiento y las mentiras.

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