Un relato íntimo y emotivo

Con las primeras secuencias queda claro que la intención de Payal Kapadia no es mostrar la ciudad de Mumbai tal como la hemos visto muchas veces, sino utilizarla como telón de fondo para explorar la vida de dos mujeres, presentando un relato íntimo y emotivo que resalta las luchas internas y externas de sus protagonistas.
Es muy interesante cómo presenta y desarrolla estos personajes: las dos protagonistas son mujeres económicamente independientes, están familiarizadas con las teorías feministas y viven solas, pero aun así están sometidas al peso de las tradiciones. El amor y la amistad son utilizadas por la directora como herramientas para examinar las tensiones y desafíos relacionados con las desigualdades de género, clase y religión que marcan la sociedad india.
Kapadia, conocida por su estilo documental, aporta gracias a la labor del director de fotografía Ranabir Das, una estética visual rica, capturando la esencia de Mumbai con un enfoque poético y atmosférico. Las escenas bajo la lluvia o las imágenes finales de la playa, por ejemplo, destacan por su belleza y simbolismo, acentuando la melancolía y la tensión que atraviesan las protagonistas. No obstante, esta belleza visual no siempre logra sostener el interés narrativo.
Es una película con buenísimas intenciones y un claro e importante mensaje social, pero el ritmo es uno de sus principales puntos débiles.
Aunque el estilo contemplativo puede ser visto como una decisión deliberada para reflejar el estado emocional de los personajes, a veces se torna tedioso y dificulta la inmersión en la historia. Me ha faltado mayor conexión emocional y profunda con los personajes.

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