Cambio táctico y rotaciones no traen el efecto deseado para la Real en Mestalla
No funcionaron en Mestalla ni el cambio de dibujo, ni las rotaciones de Imanol para dar oxígeno al equipo tras el duelo copero de entre semana. La Real pagó su candidez defensiva en el primer tramo, encajando un gol de Duro, que acabó siendo decisivo.

Segunda derrota liguera foránea consecutiva de la Real, que no supo digerir la variante táctica -zaga de cinco- y tampoco los numerosos cambios habidos en su once. Tras un mal inicio defensivo y encajar el 1-0, el equipo txuri urdin tuvo que remar a contracorriente, sin encontrar soluciones para igualar el choque disputado ante un rival muy necesitado.
Con cambio de dibujo y siete variaciones respecto al duelo copero comenzó la Real su compromiso en Mestalla. Tantas novedades -tres centrales- dio pie a que a los de Imanol les costara acomodarse a la nueva disposición táctica.
Tanto que su oponente supo muy pronto encontrar la vía de agua por el costado defensivo izquierdo txuri urdin, desde donde partieron la gran mayoría de las ocasiones ofensivas valencianistas. Y es que los anfitriones ya pudieron ponerse por delante en el luminoso para el cuarto minuto de juego, cuando un envío desde ese lado lo cabeceó picado Diego López libre de marca, pero sin encontrar portería para mayor fortuna guipuzcoana.
La Real intentó salir combinando, pero también utilizó el balón largo, al disponer de dos puntas natos. Uno de ellos lo aprovechó Becker para librarse de su marca y ponerle un balón ideal a Oskarsson, quien se precipitó en su remate.
Lo peor es que el despiste defensivo visitante se prolongó más de lo necesario y lo acabó pagando caro el cuadro vasco. Un disparo desviado y aparentemente sin peligro de Foulquier se convirtió en una asistencia que pasó por delante de una estática zaga txuri urdin, aprovechándose de ello en el segundo palo Hugo Duro para empujar a las redes ante la desesperación de Remiro.
El 1-0 fue un aldabonazo que desperto al bloque guipuzcoano, aunque sin hallar el filo suficiente como para hacer daño. Ejemplo de ello fue el lance del minuto 32, en el que toda una sucesión de remates fallidos, intentos infructuosos de despeje y rebotes varios acabaron en saque de puerta, en lo que parecía una ocasión propicia para empatar.
A falta de llegadas peligrosas, Becker también lo intentó desde la lejanía, pero su chut, además de ejecutarse con muchos metros por delante, también tuvo una dirección lo suficientemente centrada como para que no supusiese mayor contratiempo a un bien colocado Mamardashvili, que no ha sufrido en exceso.
CAMBIO DE DIBUJO
Claro fue que a Imanol no le gsutó lo que ocurrió en el primer tiempo, porque al descanso deshizo su plan inicial, regresando a su habitual esquema con defensa de cuatro. El equipo lo notó rápidamente. En el minuto 48, Brais Méndez protagonizó la mejor ocasión hasta ese momento, aunque el gallego se fue escorando a medida que se iba adentrando en el área rival y, al perder ángulo, su intentona se quedó a medio camino entre un tiro y un centro, saliendo por la línea de fondo.
La Real siguió carburando y poniendo cerco a los dominios de Mamardashvili. Una jugada ofensiva trenzada con mucho mimo y precisión finalizó con el remate de Oskarsson en boca de gol (m.53), que golpeó en las piernas de un adversario, abortando la oportunidad.
Imanol metió más madera con la entrada de Barrenetxea y Kubo, mientras Brais dispuso de otra ocasión para empatar, pero su chut buscando la escuadra se marchó por encima del travesaño (m.65).
La Real vivió a partir de ese momento en campo che, algo que se intensificó en el momento en el que otros dos habituales -Oyarzabal y Sucic- también saltaron al terreno de juego, quemando sus naves Imanol. Pero ese asalto también contó con sus riesgos. Remiro se tuvo que emplear a fondo para sacar con su pierna izquierda un mano a mano con Hugo Duro que pudo acabar con las opciones txuri udines de puntuar (m.71). Y volvió a lucirse poco después para sacar un centro chut por la derecha, evitando así un más que probable remate en el segundo palo (m.86).
En el último estertor y tras un saque de esquina, Kubo ha dispuesto de la última intentona para equilibrar el choque, pero su remate -bastante complicado por cómo venía el balón- finalizó en los guantes de Mamardashvili.

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