Amaia U. LASAGABASTER
LIGA F

La distancia con el siguiente escalón no se reduce todavía

El Real Madrid se llevó los tres puntos de Zubieta tras adelantarse rápido y llegar al descanso con dos goles de ventaja. Sánchez Vera revolucionó el equipo pero cuando mejor estaba, su rival se mostró implacable. Lucía Pardo marcó el gol de la honrilla.

Toletti intenta cortar el paso a Lucía Pardo, autora del gol txuri-urdin.
Toletti intenta cortar el paso a Lucía Pardo, autora del gol txuri-urdin. (Jon URBE | FOKU)

Con el calendario ya al día, tras recuperarse ayer en Zubieta el encuentro aplazado de la 11ª jornada, la Real es equipo de Champions. Con mucho camino por delante, 39 puntos en juego, pero con un poquito menos que sus rivales en la pelea por ese tercer puesto que ahora ocupa. Y el máximo al que puede aspirar de momento, como confirmó ante el Real Madrid, por mucho que el conjunto txuri-urdin pudiera aferrarse un buen rato a la ilusión de la remontada. Pero acabó ganando su rival. Con justicia y por lo que le permite ocupar ese siguiente escalón del que todavía se ven lejos las guipuzcoanas: una plantilla mayor, en número y calidad, lo que se traduce, entre otras cosas, en una mayor capacidad resolutiva en las áreas. Algo que ayer echó en falta el equipo guipuzcoano.

Y es que a la Real le faltó alco de contundencia y también de fortuna en los tres primeros goles de su rival. El primero llegó de inmediato, a los cinco minutos, y con la Real sin acabar de saber aún cómo dar forma a su reacción, Bruun repetía a la media hora en una acción parecida.

Las donostiarras se sobrepusieron. Al menos para que en Zubieta se oyera el primer «uyyy» con un disparo de Nerea Eizagirre al larguero justo antes del descanso.

A las ganas de las futbolistas se les unió la revolución de su entrenador. La Real regresó de vestuarios con Amaiur, Guridi e Intza Egiguren por Eizagirre, Emma e Izarne. Cahynová retrasó su posición y el equipo jugó prácticamente con tres líneas de tres, Amaiur en punta y sin lateral zurda aunque Egiguren bajaba a defender por ese lado con ayudas puntuales de sus compañeras.

Una pequeña locura que se le hizo bola al Real Madrid. La pelota, aunque no por mucho, ya había sido de las donostiarras en la primera parte y ahora, además, consiguieron moverla más cerca del área rival. Pero las ocasiones claras se les resistieron y mientras Misa abortaba la mejor, despejando junto al larguero un zapatazo de Amaiur, el Real Madrid castigó los mejores momentos de su rival marcando en su primer contragolpe. Y con gol en propia puerta, para añadir un poquito de vinagre.

Se resistió la Real y marcó la enrachada Lucía Pardo, pero las madrileñas vieron huecos, se les afiló el colmillo y sentenciaron a un equipo volcado a por lo imposible con un remate de Alba Redondo en la recta final del choque.