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BILBO

Confebask se niega a debatir en una mesa con los sindicatos un SMI vasco

Confebask ha renunciado a las primeras de cambio a intentar consensuar con los sindicatos un SMI propio para Euskal Herria, algo a lo que parecía dispuesto cuando se le trasladó la oferta hace unas semanas. Las centrales criticaron duramente el rechazo a conformar una mesa para abordar este tema, una negativa que ha sorprendido a Lakua, según dijo el vicelehendakari Mikel Torres.

Reunión entre sindicatos y patronal, en la sede del Consejo de Relaciones Laborales.
Reunión entre sindicatos y patronal, en la sede del Consejo de Relaciones Laborales. (Marisol RAMÍREZ | FOKU)

El intento por parte sindical de constituir una mesa específica para negociar un salario mínimo propio en la CAV ha fracasado al negarse ayer Confebask con el argumento de que la iniciativa pone en riesgo la competitividad y la sostenibilidad de las empresas vascas.

Representantes de la patronal y de los sindicatos ELA, LAB, CCOO y UGT se reunieron ayer por espacio de hora y media en la sede del Consejo de Relaciones Laborales (CRL) en Bilbo, donde las centrales registraron el pasado 14 de enero sus respectivas peticiones para que se abra un foro que debata la regulación de un salario mínimo (SMI) propio. Confebask se declaró entonces dispuesta a abordar este debate, pero lo ha abandonado a las primeras de cambio.

Tras la negativa de la parte empresarial a constituir la mesa, los sindicatos acusaron a la patronal de «no estar a la altura» de lo que demandan los trabajadores y auguraron una mayor conflictividad laboral.

Confebask y las organizaciones que la integran -Adegi, Cebek y SEA Empresas Alavesas-, argumentaron, tras escuchar los planteamientos expuestos por las centrales, que la presión sobre los costes laborales es una de las principales preocupaciones empresariales por su «impacto en la competitividad, en especial en las pequeñas y medianas empresas».

Ello se debe, según apuntó, al importante aumento de las cotizaciones sociales, así como los «elevados registros» del absentismo laboral, la «falta de flexibilidad organizativa», y la reducción de jornada laboral por disposición legal, que, a su juicio, «irrumpe sobre lo pactado previamente en la negociación colectiva y rompe los equilibrios establecidos».

Además, añadió que esa preocupación se ve acrecentada en este año por la «elevada incertidumbre económica en el panorama internacional».

«La economía europea y la vasca están sufriendo una crisis de crecimiento y competitividad respecto de EEUU y China en la carrera por la prosperidad económica y el bienestar futuro. Adicionalmente, las perspectivas industriales en Europa y Euskadi se ven a su vez amenazadas por la crisis estructural a la que se enfrenta un sector relevante para el porvenir económico y social de Europa y Euskadi como es el del automóvil, tractor del resto de sectores empresariales», apostilló la patronal.

Asimismo, alegó que el «salario mínimo propio ya existe en Euskadi y se llama negociación colectiva sectorial y provincial». «La pretensión -dijo- de establecer un salario mínimo general, sin tener en cuenta esas distintas realidades, produciría, además del correspondiente efecto escalada sobre el resto de la tabla salarial, la ruptura de la lógica de esa evidente relación entre el salario y la situación particular de cada ámbito en cuestión».

CRÍTICA SINDICAL

El responsable de Negociación Colectiva de ELA, Pello Igeregi, valoró que Confebask «ha demostrado que es una patronal retrógrada, que pretende una estructura económica basada en la explotación de la gente, quiere empobrecer a la clase trabajadora y que la competitividad de las empresas se base en malas condiciones de trabajo».

Ese sindicato denunció también que la patronal había alegado que el SMI es «competencia del Estado» y que «no está dispuesta a que haya un salario mínimo diferente en Euskadi». Frente a ello, instó a las instituciones y partidos vascos a que apoyen la Iniciativa Legislativa Popular que han presentado, junto con LAB, para que «la patronal compruebe que, aunque voluntariamente no tenga intención de negociar un salario mínimo, la representación política de la ciudadanía sí puede regular un salario mínimo propio».

Por parte de LAB, la responsable de Acción Sindical, Oihana Lopategi, consideró «muy grave» la negativa a constituir la mesa y opinó que Confebask «no está respondiendo a su responsabilidad como patronal más representativa».

A su parecer, Confebask está demostrando que «no cree en la vía de la negociación, que solamente cree en la vía de la presión y de la movilización. Y nosotros vamos a hacer ese camino de movilizaciones, de presionarle, y creemos que el Gobierno Vasco le debería presionar ahora más que nunca, cuando ha sido tan clara la patronal diciendo que no va a entrar a la negociación».

Fran Osuna, secretario de Acción Sindical de CCOO, coincidió en considerar que «Confebask no está a la altura de lo que pide la sociedad y los trabajadores», mientras que el secretario de Política sindical de UGT-Euskadi, Daniel González, opinó que la postura de la patronal ha sido una «muy mala noticia» y que «es una ventana de oportunidad perdida».

Desde Lakua, el vicelehendakari segundo y consejero de Economía, Trabajo y Empleo, Mikel Torres, mostró su sorpresa por la negativa de Confebask, y valoró que la patronal ha perdido «una gran oportunidad» para hablar de esta cuestión e «introducir otros asuntos que preocupan a las empresas vascas».