La UE podría perder 3,7 millones de toneladas de exportaciones de acero
Estados Unidos es el segundo destino más importante para las exportaciones de acero de la Unión Europea, con el 16% de las ventas. Los impuestos decretados por el presidente Trump podrían hacer caer las cifras hasta un total de 3,7 millones de toneladas, según la patronal europea del acero. Mientras, Bruselas prepara sus «contramedidas».

La patronal de la industria del acero en la Unión Europea, Eurofer, advirtió ayer de que el arancel estadounidense del 25% a todas las importaciones de ese producto supone «una escalada radical de la guerra comercial» que ya inició el presidente Donald Trump durante su primer mandato.
El presidente de Eurofer, el alemán Henrik Adam, apuntó que esta decisión «empeorará aún más la situación de la industria siderúrgica europea, exacerbando un entorno ya nefasto del mercado», y recordó que los productores europeos de acero gozaban de exenciones y que la Comisión Europea había negociado un contingente arancelario, a pesar de lo cual importaciones habían disminuido en más de un millón de toneladas al año.
«Si ahora se eliminan todas las exenciones y los contingentes arancelarios, la UE podría perder hasta 3,7 millones de toneladas de exportaciones de acero a EEUU», que es el segundo mayor mercado y representó en 2024 el 16% del total de las exportaciones de acero comunitarias.
Por su parte, la Confederación Europea de Sindicatos (CES) calificó de «injustificados» los aranceles estadounidenses e invitó a las autoridades comunitarias a trabajar conjuntamente para «elaborar una respuesta que evite ejercer involuntariamente más presión sobre los puestos de trabajo y las empresas, o causar más inflación».
«En las guerras comerciales no hay vencedores (…). Los aranceles son, de hecho, un impuesto sobre las importaciones. Los pagarán en gran parte los consumidores estadounidenses y las numerosas empresas que dependen del acero y el aluminio como insumos», indicó el secretario general adjunto de la CES, Claes-Mikael Stahl.
Agregó que «aunque a corto plazo salvaguarden unos pocos puestos de trabajo en la siderurgia estadounidense, harán subir la inflación y provocarán la pérdida de empleo de muchos más trabajadores estadounidenses».
CONTRAMEDIDAS DE LA UE
Al otro lado del Atlántico, Trump había firmado unas horas antes las órdenes ejecutivas que certificaban la imposición de un 25% de aranceles a todas las importaciones de acero y aluminio, sin excepciones ni exenciones. La norma entra hoy en vigor. «Esto es algo muy importante. Es el comienzo para hacer que EEUU vuelva a ser rico. Si se hace correctamente, no queremos que perjudique a otros países. Pero se han estado aprovechando durante años. La mayoría nos han cobrado aranceles, casi sin excepción. Es hora de ser recíprocos», aseveró.
Según un alto funcionario del Gobierno estadounidense, estas medidas «restablecen la fortaleza de las industrias del acero y aluminio de EEUU y ponen fin a la explotación y evasión desenfrenadas que han perjudicado a los trabajadores estadounidenses».
Ante ello, la UE anunció que responderá con contramedidas «firmes y proporcionadas», si bien se mantiene abierta al diálogo para buscar una «solución», porque una guerra comercial «solo puede perjudicar a todos».
«Como dije la última vez, siempre protegeremos nuestros intereses frente a medidas injustificadas con base en nuestros valores, y ese momento ha llegado», aseguró el comisario de Comercio, Maros Sefcovic, en el pleno del Parlamento Europeo.
«Los aranceles injustificados a la UE no quedarán sin respuesta, desencadenarán contramedidas firmes y proporcionadas», dijo la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.

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