Raimundo FITERO
DE REOJO

Cuadro médico complejo

Dicen desde el Vaticano que el papa Francisco está atravesando un cuadro clínico complejo que es una especie de convocatoria secreta al próximo cónclave. Los purpurados están de negociaciones. O de campaña. O de guerra de incienso. En este Nuevo Orden que se está dibujando, el papado tiene bastante que decir, puede jugar un papel importante, al menos en algunos sectores europeos y latinoamericanos. Los ochenta y ocho años del argentino, su delicado estado de salud, pueden propiciar movimientos sectarios bastante importantes por los pasillos y pasadizos secretos vaticanos.

En estos momentos las iglesias pueden jugar un papel relevante. Las tres religiones monoteístas están en el centro de todas las peleas. Además, entre los cristianos están los ortodoxos del este de Europa que son predominantes, los protestantes de Europa central, los evangélicos en todos sus formatos y subdivisiones en USA, sin olvidarnos del islam con todas sus versiones, en algunos casos enfrentadas y los judíos también en todas sus graduaciones e intensidades. O sea que nos está quedando una monísima edad media digital. Propiciar un concilio ecuménico.

Quizás si ahora hiciéramos un diagnóstico de la salud política del mundo, o de eso que entendemos como el lugar en el que confluimos tantos miles de millones de seres humanos, también podríamos asegurar que está con un cuadro médico complejo. La extrema derecha reformulada, asimilada, disfrazada y reconstruida no queda claro si es un virus o una bacteria de las que ya no responden los antibióticos democráticos básicos ni los rezos.