Gripe aviar
Décadas hablando de la gripe aviar letal que ha provocado la muerte de cientos de millones de aves de corral en el mundo entero y justamente en las fechas que recuerdan los cinco años desde que se declaró universalmente la pandemia de la covid-19, con todas sus ramificaciones, entre las más nocivas, los protocolos de la vergüenza que el gobierno de la sicópata Isabel Díaz Ayuso por los que se impedía el traslado de miles de ancianos de sus residencias a los hospitales, nos llegan noticias científicas comprobadas de que en la Antártida, muchas poblaciones de pingüinos y otras especies de mamíferos y aves allí establecidas de manera permanente están contaminadas del virus y se han disparado algunas alarmas.
La escasez de huevos en EEUU y su consiguiente aumento del precio a más de un dólar la unidad, viene provocada precisamente por brotes de la gripe aviar detectados en varias granjas lo que obligó a sacrificar a millones de gallinas. La expedición española que ha proporcionado material científico, así como audiovisual, llama a lo que está sucediendo en la Antártida, la peste. Uno de cada cuatro animales analizados, la tenía. Un aviso.
Mucho se está especulando sobre si este virus puede saltar a los seres humanos. Una transformación nos puede dejar, otra vez, ante una pandemia de dimensiones incalculables. Aunque no se mueva de ciertas cabañas, si va saltando continentes, puede crear una hambruna importante, porque el pollo y los huevos son parte imprescindible la alimentación básica de miles de millones de terrícolas de todos los credos.

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