El periodismo salvadoreño vuelve a ser perseguido por el presidente Bukele
Las revelaciones del digital El Faro sobre los pactos del presidente Nayib Bukele con las pandillas Barrio 18 y Mara Salvatrucha desató la persecución contra los periodistas. Varios informadores denunciaron que la Fiscalía prepara su encarcelamiento.

El pasado 1 de mayo, una publicación sacudió a El Salvador. Carlos Cartagena, alias “Charlie”, un pandillero del Barrio 18, explicaba ante las cámaras del digital El Faro los pactos de su estructura criminal con el presidente Nayib Bukele. Según aseguró, los acuerdos comenzaron en 2015, durante la campaña de Bukele a la Alcaldía de San Salvador. El pandillero, actualmente en EEUU, aseguró que los grupos criminales apoyaron al presidente, obligando incluso a votar por él en los territorios que controlaban. «Lo importante para entonces era la Alcaldía de San Salvador porque eso lo iba a impulsar hasta donde ha llegado ahora», afirma en la entrevista.
En realidad, la historia no es nueva. Diversos medios han documentado los acuerdos entre el jefe de gobierno que trató de proyectar su imagen millenial para ganarse la aceptación internacional y los dos principales grupos criminales que operaban en su país: el Barrio 18 y la Mara Salvatrucha. Ahora, sin embargo, quien lo corrobora es un pandillero que participó directamente en las negociaciones con Bukele desde que este llegó a alcalde de San Salvador.
Se trata de una figura importante, que tuvo un rol decisivo en la pandilla desde los 16 años y que incluso aparece en un documental de la BBC de 2005 presentándose como responsable de diversos homicidios. Además, fue detenido en 2022 pero puesto en libertad por razones que el Gobierno salvadoreño todavía no ha explicado.
Por primera vez, en un país en el que el presidente tiene un apoyo del 80%, la conversación pública giró y comenzó a dar credibilidad a las informaciones periodísticas.
Tras la publicación de los vídeos, periodistas de El Faro denunciaron que una fuente en Fiscalía les advirtió de que estaban preparando órdenes de captura en su contra.
Carlos Dada, director del diario, alertó en una entrevista que el Gobierno quiere meter en la cárcel a los periodistas acusándoles de dar voz a los grupos criminales. Organizaciones de defensa de los derechos civiles, como Artículo 19, han denunciado la posibilidad de que los periodistas sean encarcelados. Desde hace al menos dos años El Faro movió su operación a la vecina Costa Rica, en previsión de posibles represalias de Bukele. El Ejecutivo se mantiene en un discurso muy beligerante contra los periodistas, a los que acusa de seguir intereses extranjeros, pero sin llegar a la agresión directa.
EL ESTADO DE EXCEPCIÓN
El Salvador ha cambiado de forma radical en los últimos años. La llegada al poder de Bukele en 2019 vino acompañada por un descenso de los homicidios. En la primera década del siglo, el país centroamericano era considerado como uno de los más violentos del mundo, con tasas de homicidio por encima de los 100 muertos por cada 100.000. En marzo de 2022 todo cambió. En un fin de semana, la Mara Salvatrucha (también conocida como MS-13) mató a 87 personas en respuesta a los supuestos incumplimientos de Bukele. El presidente reaccionó y decretó un estado de excepción que sigue vigente en la actualidad.
La medida tuvo consecuencias dramáticas: actualmente, cerca de 80.000 personas están encarceladas sin juicio, lo que implica que más del 2% de los 6 millones de salvadoreños están presos. La militarización del país y el régimen de excepción también permitió desarticular casi por completo a las pandillas, las estructuras criminales que desde finales del siglo XX aprovecharon el contexto posconflicto para hacerse con el control territorial de buena parte del país. Esto permitió que Bukele goce de un apoyo sin precedentes. De hecho, en 2024 se reeligió a pesar de que la Constitución lo impide y su partido, Nuevas Ideas, arrasa en un país históricamente dividido entre los sectores que lucharon en la guerra civil que se extendió entre 1980 y 1992: FMLN, heredero de la guerrilla, y Arena, representante de la derecha.
Bukele es el representante de la «mano dura» en América Latina. Pese a que en un principio se presentó como candidato por el FMLN, su discurso ahora es cercano al de Donald Trump. De hecho, recientemente ofreció una de sus cárceles como destino para migrantes expulsados por EEUU y acusados sin pruebas de ser parte de grupos criminales. Su cercanía con el inquilino de la Casa Blanca le puede ofrecer más sensación de impunidad.
KAZETARIAK ARRISKUPEAN EL SALVADORREN
El Faro hedabide digitalak ohartarazi duenez, Nayib Bukeleren Gobernua haien kontrako neurriak prestatzen ari da, presidenteak 2015ean gaizkile taldeekin egin omen zituen akordioak argitara emateagatik. Garai hartan, Bukele San Salvadorreko alkate izateko hautagaia zen. Barrio Mara 18ko kide den Carlos Cartagtenak, El Farorekin egindako elkarrizketa batean, egindako akordio horiek azaltzen ditu. Informazio honen argitalpenaren ostean, Fiskaltza kazetariak atxilotzeko aginduak prestatzen ari dela salatu du El Farok.

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