Un asediado Starmer sube el tono para frenar a la extrema derecha
El premier británico, Keir Starmer, endureció ayer el tono contra la formación de extrema derecha Reform UK, liderada por Nigel Farage, en un intento por frenar su avance en las encuestas y devolver al electorado la confianza en el Partido Laborista.

El primer ministro británico, Keir Starmer, cuya impopularidad está alcanzando nuevos niveles, llamó ayer a rechazar «la senda del declive» propuesta por la extrema derecha y defendió la diversidad cultural de Gran Bretaña en un discurso contundente en la conferencia anual del Partido Laborista. Starmer solo lleva quince meses en el poder, pero se encuentra en su peor momento de aceptación, con sus políticas cuestionadas, incluso en el seno de su partido, mientras que el ultraderechista Reform UK lidera los sondeos de intención de voto.
En un discurso considerado por muchos crucial para su futuro en Downing Street, declaró en Liverpool que Gran Bretaña se encuentra «en una encrucijada» e instó a la ciudadanía a optar «por la decencia y la renovación» en lugar de «por la división y el declive» que representa la formación de extrema derecha que lidera Nigel Farage.
«Si ustedes dicen o dejan entrever que una persona no puede ser inglesa o británica por el color de su piel, que las familias multiculturales deben justificarse, que la gente que ha vivido aquí durante generaciones debe ahora ser expulsada, entonces, escúchenme bien, los combatiremos con todas nuestras fuerzas», advirtió.
Starmer respondía así a una reciente propuesta de Reform UK, que quiere, si llega al poder, eliminar el permiso de residencia permanente.
Tras el discurso de Starmer, Farage, que ahora solo tiene cinco diputados arremetió contra «el último intento desesperado por parte de un primer ministro en apuros», añadiendo que está «más decidido que nunca» a «darle una lección» al Partido Laborista en las próximas elecciones.
Starmer, que enumeró las medidas ya tomadas para construir más viviendas, financiar el sistema de salud o ampliar los derechos de los trabajadores, recalcó también que «la misión principal de este gobierno es hacer crecer la economía y mejorar el nivel de vida» de los británicos.
No obstante, advirtió que ello «exige decisiones que no son ni gratuitas ni fáciles», a un mes de la presentación de un presupuesto difícil de cuadrar, que hace temer subidas de impuestos.
Algunas medidas adoptadas en estos 15 meses han sido mal recibidas dentro del Partido Laborista, como el tope a una ayuda para las familias, el endurecimiento de la política migratoria o la ilegalización de la organización Palestine Action, catalogada como «terrorista» por sus acciones en apoyo a la causa palestina.

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