GARA
CIUDAD DE GAZA
GENOCIDIO EN GAZA

Israel abre fuego contra palestinos que tratan de volver a sus hogares

Pese a la tregua en vigor, Israel mantiene sus ataques en Gaza. Al menos diez miembros de una familia, entre ellos siete niños, murieron en un bombardeo tras cruzar la “línea amarilla” para intentar volver a sus hogares. En paralelo, sigue el intercambio de cadáveres entre Israel y Hamas, marcado por las denuncias de signos evidentes de torturas en los cuerpos palestinos.

Palestinos transportan los cuerpos de los rehenes liberados por Israel en virtud de la tregua acordada con Hamas.
Palestinos transportan los cuerpos de los rehenes liberados por Israel en virtud de la tregua acordada con Hamas. (Eyad BABA | AFP)

La Defensa Civil de la Ciudad de Gaza recuperó ayer nueve cadáveres después de que el Ejército de Israel bombardeara con artillería un minibús en el que viajaban once miembros de la familia Shaban, entre ellos siete niños. Se dirigían a Zeitún, amparados por la tregua, con la esperanza de encontrar algún vestigio de lo que fue su hogar, abandonado durante los bombardeos.

Los rescatistas no llegaron al lugar hasta casi un día después debido a la peligrosidad que plantea la presencia de las tropas israelíes en la zona, y solo accedieron tras coordinarse con la Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA).

En el lugar del ataque, encontraron el cadáver de un niño partido por la mitad, como muestra una imagen compartida por uno de los paramédicos de la misión.

El Ejército israelí disparó y atacó con artillería el minibús después de que este cruzara la llamada “línea amarilla”. Según fuentes militares consultadas por Efe, el vehículo fue considerado una «amenaza inminente» y, después de disparos de advertencia, «eliminaron la amenaza».

Solo uno de los miembros sobrevivió, mientras que no se ha encontrado el cadáver restante. «Habría sido posible advertirles o hablar con ellos de manera que no hubiera llevado a la muerte», señaló el portavoz de la Defensa Civil .

Hasta la fecha, más de 30 palestinos han muerto en Gaza al cruzar esa demarcación imaginaria, que marca hasta dónde se retiró el Ejército israelí al inicio del alto el fuego. La mayoría de las víctimas, según datos de Sanidad recogidos por la citada agencia, eran personas que intentaban regresar a sus hogares, de los que fueron desplazados.

El acuerdo firmado por Hamas e Israel establece que la tregua abarca a todo el enclave y que las tropas deben retirarse hasta la “línea amarilla"” pero eso no implica que el alto el fuego no rija tras ella.

SEÑALES DE TORTURA

Entre ataques y restricciones impuestas a la población gazatí, el intercambio de prisioneros entre Israel y Hamas sigue adelante. El Estado sionista entregó ayer a la Cruz Roja 15 cadáveres de palestinos que mantenía retenidos, a cambio del cuerpo de un rehén recibido el viernes, según informó el Ministerio de Sanidad del enclave, que elevó el número total de cadáveres recibidos a 135.

Como en las entregas de cuerpos anteriores, el ministerio alertó que algunos cuerpos muestran señales de «abusos, palizas, estaban esposados y con los ojos vendados». Hasta ahora, el Hospital Nasser de Jan Yunis (sur de Gaza), al que llegan los cuerpos, solo ha conseguido identificar siete de los cuerpos que han llegado a su poder dado el deterioro grave que presentan.

Uno de los médicos del centro envió a Efe unas fotografías de uno de los cuerpos recibidos, en la que se veía «un rostro deformado y la cabeza aún mantenía atada la venda con la que presuntamente se le habían tapados los ojos. Las manos seguían esposadas a la espalda y en sus brazos se aprecian numerosas marcas y heridas», informó la agencia.

El deterioro de los cadáveres es tal que el Hospital Nasser ha tenido que organizar vistas con las familias de los desaparecidos en las que se muestran las imágenes de los cadáveres, con tal de que alguno de ellos pueda reconocerlos y contribuir a su identificación.

Por su parte, la oficina del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, confirmó la recepción de manos de Cruz Roja de los restos mortales del rehén mencionado anteriormente, que fueron entregados a una unidad de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) y de la ISA (Agencia de Seguridad de Israel) dentro de Gaza.

Hamas ha liberado a los 20 rehenes vivos y ha entregado los restos de diez de los 28 fallecidos. No obstante, la milicia palestina afirmó que ya había devuelto los cadáveres de los cautivos a los que habría tenido acceso y avisó de que la recuperación de los restantes requiere de un «equipo especializado» para extraerlos de entre los escombros. De hecho, incluso Washington reconoció en los últimos días que Hamas necesitaría más tiempo para localizarlos.

En el enclave, la fuerza Radea, una unidad de la policía de Hamas, se ha lanzado a perseguir a todos aquellos clanes y milicias que, según asegura, colaboraron con Israel a lo largo de los dos años de ofensiva. Radea persigue tanto a milicias independientes como a algunos clanes armados a los que acusa de disparar contra “La resistencia”, colaborar con los mercenarios estadounidenses desplegados para repartir comida o robar la ayuda.

En junio, Netanyahu reconoció estar armando a milicias de Gaza: «Hemos activado a los clanes en Gaza que se oponen a Hamas. ¿Cuál es el problema?», dijo en un vídeo difundido en redes.

GAZA Y CISJORDANIA

Pese a la devastación y los continuos ataques israelíes, la tregua ha permitido que organismos como la UNRWA y el Programa Mundial de Alimentos ultimen la puesta en marcha actividades, y más de 8.000 docentes están preparados para apoyar a los niños en su retorno a las clases, mientras se habilitan espacios provisionales, ya que muchas escuelas siguen destruidas o albergan a familias desplazadas.

Pese a los esfuerzos humanitarios de los organismos, la inseguridad alimentaria sigue siendo crítica. La ayuda que Israel permite entrar no es suficiente, y las agencias advierten que tomará tiempo revertir la hambruna.

En Cisjordania, colonos israelíes protagonizaron ayer una nueva agresión contra los agricultores palestinos que a finales de agosto habían comenzado la temporada de recogida de aceitunas, una fuente de ingresos esencial.

Además, el Ejército israelí prosigue con sus operaciones en medio de una campaña de destrucción de olivos, redadas y registros de viviendas e instalaciones, e incursiones en los campos de refugiados.