Juan Crisóstomo de Arriaga, ese joven genio de 19 años al que visitar en su teatro
Como las estrellas del rock, doscientos años después, Juan Crisóstomo de Arriaga sigue siendo una joven promesa de la música, un compositor que, a sus 19 años, fue «un genio absoluto», en palabras de Josetxu Obregón, director de La Ritirata. El Teatro Arriaga lo recupera para el XXI con un concierto y visitas teatrales-musicales.

En el foyer del Teatro Arriaga, mientras que una música (Ane Ruiz, alumna de flauta travesera) y, al piano, Oier Etxaburu, el jefe de Estudios del Conservatorio de Música Juan Crisóstomo de Arriaga, interpretan una de sus obras, el busto del compositor parece que mira al frente, con ese aire tan romántico de quien ha exprimido la vida. O eso esperamos, al menos. Y es inevitable que nos venga a la mente aquel icónico epitafio de ‘‘Vive rápido, muere joven y deja un bonito cadáver’’ que se atribuye a James Dean.
Nacido en pleno Casco Viejo, en la calle Somera, Juan Cristóstomo de Arriaga (Bilbo, 27 de enero de 1806- París, 17 de enero de 1826) falleció en París, con apenas 19 años, el 17 de enero, aunque algunas fuentes datan su muerte el día anterior, el 16. El joven había viajado allí para completar sus estudios y produjo mucha, pero mucha, obra. En cualquier caso, el Teatro Arriaga va a aprovechar esta efeméride para recordar a un autor, que, pese a morir joven, consiguió dejar su huella en el mundo de la música, llegando a ser comparado por los especialistas con el mismísimo Mozart.
UN GENIO QUE SE AGOTÓ
Su muerte, tan joven, le da un punto de misterio a su figura. No se sabe muy bien a qué fue debida, pero, a tenor de los pocos datos biográficos existentes, debió de ser de agotamiento y de un estrés considerable acumulado por los cinco años de estudios y de trabajo en la capital francesa. «Él era un genio absoluto. Es llamativo cómo murió, y no podemos saber qué pasó, pero sí puede ser que al final se le agotase la energía vital. También, obviamente, las condiciones sanitarias de aquella época eran muy diferentes, e igual de lo que él falleció hoy en día no hubiera sido nada. Pero es una personalidad a la que merece la pena dedicar este homenaje y todos los que se puedan, porque nadie pone en duda la calidad abrumadora de su obra y, sobre todo, en tan poquitos años de vida», explicó ayer Josetxu Obregón, cellista y director de la orquesta La Ritirata, la veterana formación vasca de música antigua.
“Arriaga y el eco de su tiempo” es el título elegido para el concierto que tendrá lugar el 17 de enero de 2026, justo el día del aniversario. Han optado por dar contexto a la época en la que vivió, recogiendo algunas de sus composiciones de música vocal de carácter religioso menos escuchadas, como el “Stabat Mater”, estrenado en París cuando su autor estudiaba en la École Royale de Musique et Declamation, cuyo director, Luigi Cherubini, lo consideró una obra maestra; o el motete “O Salutaris Hostia” para dos tenores, bajo y orquesta, curiosamente con la misma plantilla que la posterior obra homónima de Cherubini, que también figura en el programa. Completan el concierto dos de las seis sinfonías del Op. 12 de otro italiano, el compositor Luigi Boccherini, publicadas en 1776.

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