Estereotipos reciclados en formato película

Dirigida por la dupla Mariano Cohn y Gastón Duprat y sostenida casi exclusivamente por la omnipresencia de Guillermo Francella, “Homo Argentum” es una colección de historias cortas impregnadas con humor, crítica y una “radiografía” de la cultura argentina.
A partir de esa premisa, la película funciona como un muestrario de lugares comunes reciclados, envueltos en una sátira que se conforma con guiñar el ojo al espectador en lugar de incomodarlo.
La estructura fragmentada, lejos de potenciar la propuesta, termina por evidenciar su vacuidad. La acumulación de viñetas da la sensación de estar frente a una seguidilla de sketches, unidos únicamente por la insistencia en repetir una misma idea: el argentino como caricatura eterna de sí mismo. El efecto es similar al de ver varios sketches de “Vaya Semanita” o “Wazemak” uno detrás de otro: funcionan donde deben funcionar, en su formato televisivo y episódico, punto.
Los múltiples “argentinos” que encarna Francella no son tanto personajes como disfraces. En lugar de desarmar estas figuras, la película se limita a reproducirlas de forma previsible, confirmando prejuicios que el público ya trae incorporados. El humor es demasiado inofensivo y, por momentos, alarmantemente obvio.
La crítica social que Cohn y Duprat supieron manejar con mayor sutileza en otras obras, aquí es forzada y complaciente. “Homo Argentum” no interpela ni desafía; se limita a reafirmar una mirada cínica que tranquiliza al espectador al hacerlo sentir parte del chiste y no su objeto.
Es una sátira que se disfraza de aguda, pero que en el fondo evita cualquier riesgo real, dejando la sensación de que la película se ríe de la sociedad argentina sin atreverse nunca a morderla de verdad.

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