Anoeta será testigo de un derbi histórico con premio incluido
El segundo derbi más importante entre Real y Athletic de este siglo se juega esta noche. Los donostiarras desean sentenciar el partido y volver a una final con su gente tras 38 años. Los bilbainos buscan remontar y sacarse la espina de la final de 2021.

El billete a La Cartuja se saca en Anoeta. Precisamente, en el estadio sevillano se jugó el derbi que marcó un antes y un después en las rivalidades entre Athletic y Real Sociedad, el más importante en lo que va de siglo. Aunque el partido de esta noche (21.00) tiene todo el aroma a final, ya que hay un premio gordo en juego: volver a jugar una final, con todo lo que eso conlleva. Un derbi decisivo, en el que el factor emocional y psicológico tendrán mucho peso. Solo habrá final feliz para uno.
Anoeta vestirá sus mejores galas; es más, rozará el lleno. Además de ello, el club donostiarra quiere calentar motores desde primera hora de la tarde. Así, en la explanada que queda a la altura de la puerta 13, se instalará una zona para la afición que han bautizado como Topagunea, con música en directo y puestos. El momento álgido de esa vigilia tendrá lugar a partir de las 19.00, con la llegada del autobús del equipo blanquiazul.
ESPÍRITU DE 1987
Puede que sea caprichoso el destino, pero la última vez que el conjunto txuri-urdin y rojiblanco se vieron las caras en semifinales coperas en 1987, la Real se impuso con un gol de Bakero que les llevó a la final de la Romareda. Precisamente, contra el Atlético de Madrid, que ayer por la noche partía con ventaja ante el Barça (4-0 en la ida) para estar en la final.
Vivir una final de su equipo es lo que desea la hinchada txuri-urdin, ya que la de 2021 se quedó huérfana de público. En Gipuzkoa hay toda una generación de jóvenes aficionados que quiere vivir la experiencia de desplazarse con sus familiares, amigos o vecinos a Sevilla, teñir la ciudad de blanquiazul y empujar a su equipo hacia otro título copero. Para recordar la última ocasión hay que remontarse a 1988.
Matarazzo es el artífice que está iluminando el camino hacia Sevilla. Acumula una sola derrota en 12 partidos. Para el encuentro no estarán disponibles Odriozola y Kubo. Pero, en una lista sin potrillos, figuran Barrenetxea, Sucic, Zakharyan y Óskarsson. En la rueda de prensa previa al choque, Matarazzo confirmó la presencia de Marrero en el once.
LEÓN HERIDO, PERO VIVO
«Nunca dejes de creer, nunca dejes de intentarlo», es el lema que está luciendo la entidad rojiblanca en las horas previas al partido. La última racha de victorias de los leones ha llenado de esperanza el vestuario. Cierto es que tras el partido de ida, el Athletic ha salido reforzado en febrero: tres victorias consecutivas y un empate en Vallecas.
Aunque detrás se esconde una realidad innegable: el equipo rojiblanco sigue teniendo graves carencias atrás -no mantiene la portería a cero desde el 18 de diciembre ante el Ourense- y sigue sin atacar la portería rival con demasiado peligro; la mejoría es leve. Veremos si es suficiente como para ganar en Anoeta. De hecho, el equipo bilbaino no gana en Donostia desde marzo de 2017 con goles de un entonces joven Iñaki Williams y Raúl García.
Para volver a repetir un triunfo en tierras guipuzcoanas, Valverde no podrá contar con su estrella Nico ni con el cerebro del equipo que es Galarreta. El eibartarra cayó lesionado en Vallecas, y con eso el Athletic pierde visión de juego en la medular y, sobre todo, creatividad con el balón.
Una amplia expedición zuri-gorri estará en Donostia, donde realizarán una despedida al bus a la salida del hotel Arima del paseo Miramón a las 18.30. Buscarán aferrarse a la eliminatoria contra el Espanyol de 2015 o Granada de 2020, donde sellaron, lejos de Bilbo, un pase a la final.
Hondarribia, 8-S

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